Hércules y Atlas en busca de las manzanas de oro

Cuento corto griego del héroe Hércules y el titán Atlas

La mitología griega contiene las bases de la cultura occidental, por eso es importante que los más pequeños beban de ella. Para hacerles más fáciles estas leyendas, en Guiainfantil estamos adaptando en forma de cuentos cortos para niños todas las historias mitológicas.

En esta historia nos cuentan cómo el héroe griego Hércules se va hasta los confines del mundo en busca de las manzanas de oro y cómo allí se encuentra con Atlas, un titán que estaba ya cansando de sujetar el mundo sobre sus hombros.

El héroe Hércules y Atlas sujetando el mundo

Atlas sujeta el mundo

El héroe griego Hércules se pasaba la vida enfrentándose a duros trabajos que le ponían los dioses. Uno de esos trabajos era conseguir unas pocas manzanas de oro, de esas que comían los dioses y que se encontraban en un árbol en el jardín de las Hespérides, allá en los confines del mundo.

La tarea no era nada fácil para Hércules y eso que él era un héroe que podía con todo. Lo primero tenía que llegar hasta el fin del mundo porque era allí donde estaba el jardín de las Hespérides. Una vez allí tenía que entrar al jardín y matar al dragón que custodiaba el manzano para poder coger unas cuantas manzanas de oro. 

En la puerta del jardín se encontró con el titán Atlas que estaba sujetando la bola del mundo sobre sus hombros.

- Hola Hércules, ¿qué haces en el fin del mundo?- le dijo Atlas mientras le caían chorros de sudor por la frente del esfuerzo que estaba haciendo sujetando el mundo.

- Vengo a por unas manzanas de oro- contestó Hércules -¿por qué estás sujetando el mundo?

- Para que no se caiga. Me ha castigado Zeus después de una fuerte discusión, pero ya no puedo más con este peso - dijo Atlas.

El titán Atlas estaba tan tan cansado de aguantar el mundo en sus hombros que pensó en engañar a Hércules para que ocupara su puesto.

- Si quieres entro yo al jardín a cogerte las manzanas, porque tú solo no vas a poder matar al dragón. Yo soy más fuerte -dijo Atlas.

- Vaya, gracias- contestó Hércules. Y entonces Atlas se quitó la bola del mundo, se la colocó a Hércules sobre los hombros y entró en el jardín.

Mientras esperaba a que Atlas regresara, Hércules se dio cuenta del engaño, pero no estaba dispuesto a quedarse de por vida allí, con todo ese peso del mundo. Atlas salió del jardín bien sonriente, con unas cuantas manzanas de oro y estaba muy decidido a salir corriendo de allí, pero Hércules le frenó.

- Amigo Atlas- le dijo - creo que me has colocado mal la bola del mundo y me estoy haciendo daño en un hombro. ¿Me la puedes colocar bien?

Atlas no vio la trampa y fue a coger el mundo para colocárselo mejor a Hércules. En ese momento, el héroe griego se salió de debajo de la bola del mundo y arrebató las manzanas de oro a Atlas. Así fue como todo volvió a la normalidad, el titán Atlas que sujeta el mundo para que no se caiga, y el héroe Hércules viajando por el mundo superando mil pruebas.

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com