La adivinanza de la Esfinge. Cuentos cortos para niños

Cuento mitológico en donde Edipo resuelve el acertijo de la Esfinge

Hemos encontrado una forma de que nuestros niños aprendan historia y se diviertan al mismo tiempo. En Guiainfantil estamos adaptando las leyendas de la mitología griega en forma de cuentos cortos para niños.

En esta ocasión nos acercamos hasta la ciudad griega de Tebas caminando junto a Edipo para tratar de resolver la adivinanza que lanza la temible Esfinge a todos aquellos caminantes que quieran entrar en la ciudad.

Edipo y el acertijo de la Esfinge

Esfinge

Hace mucho tiempo los habitantes de la ciudad de Tebas estaban atemorizados por una Esfinge que apareció un día de repente a la entrada de la ciudad. La Esfinge no era como esas famosas esfinges de Egipto, sino que era un ser monstruoso con cabeza humana, cuerpo de león y unas alas enormes.

La Esfinge impedía la salida de los habitantes de la ciudad, pero también la entrada a Tebas ya que cualquiera que quisiera salir o entrar debía resolver el acertijo que proponía la Esfinge. Si no lo acertaba, la Esfinge agitaba sus enormes alas y lanzaba a la persona que se equivocaba lo más lejos posible con un gran golpe del que no se recuperaba jamás.

Un buen día pasó por allí un joven muy inteligente llamada Edipo. Él quería entrar a la ciudad de Tebas pero, como todo el mundo, antes tenía que acertar la adivinanza de la Esfinge.

- Buenas tardes, Edipo - le dijo la Esfinge- tienes que adivinar mi acertijo si quieres entrar en la ciudad.

- Adelante, ¿cuál es la adivinanza?- dijo Edipo con la seguridad que le proporcionaba su ingenio.

- Solo tiene una voz y anda con cuatro pies por la mañana, con dos pies al mediodía y con tres pies por la noche.

Ese era el famoso acertijo de la Esfinge que nadie podía resolver. Edipo se lo pensó un rato, estaba difícil la adivinanza, pero después de darle un par de vueltas dio con la respuesta correcta.

- El ser humano- dijo Edipo. Porque cuando nace, gatea y anda a cuatro patas, luego camina con dos pies y cuando se hace viejecito necesita un bastón para andar.

La respuesta era correcta. La Esfinge se puso de muy mal humor porque ahora tenía que dejar pasar a Edipo y ella tendría que buscarse otro lugar para sus adivinanzas. Así que agitó sus alas y salió volando muy muy lejos de Tebas. 

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com