Cuándo se practica un parto inducido

Tipos de parto de la mujer embarazada

El parto inducido es la forma que tiene el ginecólogo de desencadenar el parto de forma artificial. Cuando existe algún tipo de riesgo para el bebé o la madre, el ginecólogo puede recomendar inducir el parto. Normalmente se consigue administrando por vía intravenosa a la mujer embarazada oxitocina, la hormona que provoca las contracciones que inician el parto.

Cuándo se debe realizar un parto inducido en la embarazada

En qué casos se hace la inducción de parto

Si el ginecólogo ve que la embarazada no se pone de parto de forma espontánea o existe algún tipo de riesgo para el bebé o para la embarazada, puede recomendar inducir el parto. Según la matrona Sara Cañamero, este tipo de parto está indicado en las siguientes situaciones:

Rotura prematura de membranas: si la mujer rompe aguas y transcurrido el tiempo estipulado por el protocolo de cada hospital (12-24 horas)  no se ha puesto de parto de manera espontánea; o bien es portadora del Streptococo B+ con la bolsa rota.

Embarazo prolongado: generalmente se suele provocar el parto en la semana 41+3

Causas maternas: como pueden ser determinados casos de hipertensión (preeclampsia), diabetes gestacional mal controlada o determinadas enfermedades que puedan poner en riesgo la salud de la madre o del bebé.

- Causas fetales o de la placenta: cualquier situación que haga que el bienestar del bebé se vea comprometido si continúa la gestación (meconio, crecimiento untrauterino retardado, envejecimiento de la placenta....).

Riesgos del parto inducido 

El parto inducido tiene algunos riesgos para el bebé y la embarazada. El tiempo de parto es mayor que en el parto natural espontáneo y existe una hiperestimulación uterina. Hay más posibilidades de que este parto termine en cesárea o que se necesiten instrumentos como el forceps, que el bebé aspire meconio o que se produzca rotura uterina. 

La inducción al parto es una práctica que ha ido aumentando progresivamente. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud recomienda que las tasas de parto inducido no superen el 10 por ciento, un porcentaje que se supera en la mayor parte de países.