Posiciones del bebé para nacer

La posición cefálica facilita el paso del bebé por el canal del parto

Normalmente, un 95 por ciento de los bebés se colocan para nacer en posición cefálica, es decir, cabeza abajo, con la barbilla apoyada sobre el pecho, las nalgas arriba y las piernas y los brazos flexionados y pegados al cuerpo. Esta posición es la más natural, pues facilita el paso del bebé por el canal de parto y, desde el punto de vista médico, la posición cefálica también es la mejor para nacer, ya que la cabeza abre el camino al paso del cuerpo y facilita la expulsión del bebé.

Parto natural o cesárea, ¿de qué depende?

Posición cefálica de nacimiento

Cuando el bebé está colocado en posición cefálica justo antes de nacer, el parto suele ser natural y por vía vaginal. Sin embargo, el bebé también puede adoptar otras posiciones dentro del útero, que pueden exigir el nacimiento mediante cesárea. Así, el bebé puede estar de nalgas, en posición transversal, de cara o de frente, evitando que el parto se produzca por vía vaginal.

La posición definitiva que ha adoptado el bebé para nacer no se conocerá hasta el último momento. Aunque en las últimas semanas que preceden al parto, el ginecólogo puede visualizar la posición del bebé mediante una ecografía, siempre puede haber un cambio de planes a última hora. Es cierto que un bebé de nueve meses de gestación tiene poco espacio para moverse en el interior de útero, pero lo siguen haciendo. El líquido amniótico le permite cambiar de postura con cierta facilidad y moverse dentro del saco amniótico, aunque debido a su mayor peso y talla, su actividad disminuya, sobre todo, en las últimas semanas de gestación. Además, al comenzar las contracciones y el trabajo de parto muchos bebés que vienen de nalgas o en otra postura adoptan la posición cefálica para nacer. Por ello, hasta el último momento no se decide realmente si el bebé nacerá por vía vaginal o por cesárea.

Las estadísticas demuestran que la mayoría de los bebés, el 95 por ciento, se colocan en posición cefálica para nacer y los que adoptan posturas inadecuadas suelen ser los menos. Las circunstancias que impiden una inadecuada colocación del bebé para nacer son los partos prematuros y los gemelares. En el caso de los prematuros, no suelen estar colocados porque van a nacer antes de tiempo. En los embarazos gemelares, los bebés suelen colocarse uno en posición cefálica y otro podálica para ganar espacio dentro del útero. 

¿Cómo se puede presentar el bebé para nacer en el parto?

Posición cefálica

Posición cefálica. Es la posición natural que adopta el 95 por ciento de los bebés para nacer. Facilita el trabajo de expulsión a la madre porque la cabeza ofrece, en primer lugar, la coronilla que tiene el diámetro más reducido para la salida de la cabeza y, a su vez, ésta abre el camino a través del canal del parto al resto del cuerpo. El parto suele desarrollarse por vía vaginal, salvo algunas excepciones: si la cabeza del bebé sea demasiado grande para atravesar los huesos de la pelvis materna o si existe algún motivo materno que lo impida como una enfermedad cardiaca materna, una dilatación insuficiente o una dificultad para empujar...

Cabeza poco flexionada. Uno de cada 100 niños presenta esta posición al nacer y suele de forma espontánea durante el transcurso del parto. Es otra versión de la posición cefálica, pero la variante consiste en que el bebé no tiene la barbilla pegada al tórax y al mantener la cabeza poco flexionada dificulta su salida. El parto puede desarrollarse por vía vaginal, pero será más lento debido a que el cráneo presiona sobre el hueso sacro de la madre al hacer fuerza para salir y provocar dolor de espalda a la madre.

De cara o frente. Es una posición muy poco habitual, se da sólo en un 0,3 por ciento de los casos y suele producirse cuando existen malformaciones uterinas. Se trata de una versión de la posición cefálica en la que el niño está boca abajo, pero en lugar de la coronilla, es la cara o la frente la que asoma por el canal del parto. En esta posición, el bebé tiene la cabeza algo levantada dificultando la expulsión. Debido a que la cabeza no está flexionada sobre el tórax, el diámetro que ofrece es demasiado grande para atravesar los huesos de la pelvis. Una cesárea suele ser el método de elección en estos casos. 

Posición podálica o de nalgas

Posición podálica o de nalgas. Es la más frecuente, dentro de las otras alternativas posibles a la posición cefálica. En este caso, las nalgas, los pies o ambos a la vez asoman por el canal del parto. Los bebés suelen adoptar esta postura cuando disponen de un cordón cordón umbilical demasiado corto, la placenta en lugar de estar en la parte alta del útero, está en la parte inferior (como en la fotografía) o el útero tiene alguna malformación. En la mayoría de estos caos se suele practicar una cesárea. No obstante, si la madre ya ha dado a luz antes, su pelvis es ancha y la cabeza de su bebé pequeña, puede parir por vía vaginal.

Posición transversal. Esta posición es muy poco frecuente, ya que se da sólo en un 0,4% de los embarazos. En este caso, el bebé se presenta acostado en posición horizontal o cruzado. Generalmente, es necesario recurrir a la cesárea, ya que la expulsión por vía vaginal se hace imposible. No obstante, en el momento de empezar las contracciones, estos bebés giran y suelen colocarse en posición cefálica. Por este motivo, es preferible esperar hasta el último momento antes de determinar si el parto debe realizarse por cesárea.

Marisol Nuevo.