La estimulación en niños con Síndrome de Asperger

Juegos y actividades para estimular a niños con síndrome de Asperger

Vanessa FuentesPsicóloga

Cada niño es un mundo, aunque sean gemelos, cada uno crea su propia personalidad a medida que van creciendo. Lo que hace que necesiten una estimulación personalizada, puesto que no les motivan las mismas cosas.

Estas diferencias se pueden ver agudizadas cuando los niños presentan síndrome de Asperger. Sabemos que estos niños tienen rasgos característicos como: dificultades para las habilidades sociales, problemas en el uso del lenguaje con fines comunicativos, características de comportamiento relacionados con rasgos repetitivos ante una excesiva estimulación sensorial, una limitada gama de intereses…

Cómo estimular a niños con Síndrome de Asperger

Estimulación en niños con Asperger

Pero al mismo tiempo, los niños con Síndrome de Asperger, tienen habilidades y hábitos diferenciales, los cuales pueden servir de herramienta para captar su atención ante la estimulación. Enfocándola precisamente en aquellos aspectos en los cuales presentan dificultades. Es decir, hábitos como el orden, lo metódico y la lógica, junto a habilidades, algunas de ellas frecuentes en estos niños como: las matemáticas, puzles o construcciones pueden convertirse  en una vía de acercamiento y socialización.

Una vez más, el juego se puede convertir en la fuente de estimulación más eficaz para los niños, pero sobre todo en el caso del Síndrome de Asperger, puede ser la puerta de acceso a la introversión de estos niños. Unos niños con unas peculiaridades en la comunicación y las relaciones sociales, que aunque les dificulta la sociabilización, no les impide tener cualidades extraordinarias como cualquier niño.

Esas cualidades son las que tenemos que potenciar a través de la estimulación, que en este caso se facilita mediante el juego. Medio de acercamiento idóneo para enfatizar con estos niños y que en donde la interacción se acaba convirtiendo en recíproca. 

Quizás a veces cueste una participación del niño en el parque o en la escuela, puesto que como hemos dicho al principio, el exceso de estimulación sensorial les suele provocar incomodidad y saturación, hechos que ellos reducen mediante los movimientos repetitivos y la interiorización de ellos mismos, comportamiento que no debemos encontrar extraño puesto que es su mecanismo de defensa ante la hipersensibilidad sensorial externa. Por eso es adecuado realizar una estimulación progresiva, a partir de aquella actividad que le guste realizar y siguiendo ampliando el campo de participación activa con otros niños.

Es importante respetar su espacio así como el ritmo de participación, eso facilitará una evolución en las habilidades sociales y de comunicación. El bienestar y la comodidad de los niños facilita el proceso de aprendizaje y la acomodación de nuevos hábitos, que en este caso, enfatizaría en el ámbito social, pero sin dejar de lado el enriquecimiento personal y educativo.