10 mitos falsos sobre el autismo infantil

Tópicos y falsas creencias sobre los niños autistas

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Al autismo se le conoce técnicamente como Trastorno del especto del autismo (TEA) y, a pesar de que existen muchos y variados síntomas, el más común y conocido se refiere a la capacidad que tienen los niños autistas a relacionarse y comunicarse con los demás.

Hace ya más de 100 años que se comenzó a hablar sobre el autismo, y sin embargo, todavía es poca la información médica que se tiene al respecto. Es éste hecho el que incide en que se creen mitos y falsas creencias sobre este trastorno. Estos tópicos no ayudan a la integración de los niños autistas, por ello, es importante desmontar estos mitos comunes sobre el autismo.

Los mitos más comunes sobre el autismo infantil

Niño autista. Autismo infantil

Hoy en día existen muchos tópicos asociados al autismo, desmontarlos ayudará a los niños que padecen un trastorno del espectro autista y a sus familias a normalizar la situación y a integrarlos dentro de nuestra sociedad.

1- El autismo es un problema psicológico. La realidad es que ni es una enfermedad ni un problema psicológico como se pensaba antes. Se trata de un trastorno agudo del desarrollo, que se inicia en el embarazo, y que afecta la capacidad de comunicarse e interactuar del niño.

2- La causa del autismo está en la familia o el entorno. Totalmente falso, la familia no es en absoluto responsable como se ha dicho durante muchos años por la falta de afecto hacia los hijos.

3- La causa del autismo está en la vacunación. Durante algunos años se responsabilizó a la vacuna de la triple vírica, algo ya totalmente desterrado.

4- Los niños autistas no pueden comunicarse. Existe la falsa creencia que el que padece autismo está encerrado en sí mismo y no es capaz de comunicarse con su entorno. Pues si bien es cierto que los autismas tienen problemas de comunicación, sí pueden hablar y expresarse, aunque lo hagan sobre temas muy concretos que les interesan o repitan en ocasiones siempre lo mismo. 

5- Los niños que padecen autismo no son cariñosos y no les gusta el contacto físico. Aunque en los casos más graves pueden no mostrar emociones, la realidad es que son niños muy sensibles, suelen estar muy unidos a sus padres y sí desean tener amigos con los que jugar. Ríen, sienten, lloran y se emocionan igual que los demás, aunque en algunos casos no puedan canalizar bien los sentimientos.

6- Los niños autistas tienen talentos fuera de lo común. No todos los niños autistas son capaces de memorizar palabra por palabra un libro, o hacer cálculos matemáticos realmente difíciles. Sólo un 10% de ellos muestran lo que se denomina 'talento extraordinario'.

7- El autismo viene acompañado de una discapacidad intelectual. No es cierto, hay niños que sí tienen algún tipo de discapacidad y otros no.

8- Los niños con autismo no pueden ir a colegios normales. En realidad en la mayor parte de los países desarrollados, los niños con autismo acuden a colegios normales, no especiales y conviven, excepto casos muy concretos, con los demás niños.

9- Los niños autistas son agresivos. No es verdad. Aunque el trastorno del espectro autista afecta al sistema nervioso y que los niños autistas suelen muestran una baja tolerancia a la frustración y eso les hace enfadarse o tener una conducta desafiante a veces, no dejan de ser actitudes que se pueden controlar y reeducar.

10- Sólo puede haber un caso de autismo en la familia. Es falso, y debido a que se cree que la causa es genética, puede afectar a varios menores de una misma familia.

11- El autismo se puede curar. El autismo no tiene cura, pero el tratamiento puede ayudar. Puede durar años o toda la vida. Necesita de un diagnóstico médico. Un diagnóstico temprano y una terapia conductual, educativa y familiar pueden ayudar a reducir los síntomas y brindar respaldo para el desarrollo y el aprendizaje del niño.

12- Los niños autistas son todos iguales. No es cierto. La variedad y la gravedad de los síntomas pueden variar mucho de un niño a otro. Los síntomas más comunes son la dificultad para comunicarse, la dificultad con las interacciones sociales, los intereses obsesivos y los comportamientos repetitivos.