Cómo enseñar a respirar bien a los niños

La importancia de respirar bien

Respirar es un acto tan automático que ni siquiera nos damos cuenta de que no lo estamos haciendo bien. No es algo que les ocurra solo a los niños, también a los adultos, pero debemos esforzarnos por hacerlo bien para aprovecharnos de todos los beneficios de la respiración.

Los niños deben aprender a respirar para garantizar un buen desarrollo y evitar problemas de estrés y nerviosismo. Respirar bien también favorece la concentración y el aprendizaje, así que ya es hora de tomar conciencia de cómo hay que respirar correctamente. 

La importancia de respirar bien

Niña sopla diente de león

Vivimos porque respiramos o respiramos porque estamos vivos. Si damos un paso más, podemos aprovecharnos de todos los beneficios de respirar correctamente y así estaremos evitando algunos de los problemas derivados de una mala respiración como las alteraciones del desarrollo dental o los problemas para dormir

Los niños que saben cómo respirar son más conscientes de su propio cuerpo y de sus capacidades, algo que resulta de gran ayuda a la hora de fomentar su autonomía. Una buena respiración también favorece la concentración, la atención y la capacidad de aprendizaje. Y además es uno de los mejores remedios contra el estrés infantil.

Cómo enseñar a respirar a los niños

Podemos enseñar a respirar bien a los niños en cualquier lugar, pero lo ideal es hacerlo en uno de esos días de campo y acompañarlo de divertidos juegos en familia. Porque la diversión no está reñida con el aprendizaje, debemos poner la imaginación al servicio de una mejor calidad de vida de nuestros pequeños.

El primer paso para que los niños aprendan a respirar bien es darles a conocer todas las partes del cuerpo que intervienen en la respiración. Se respira por la nariz, pero es un acto que se inicia en el vientre y que termina expulsando el aire por la boca. Una forma divertida de que aprendan estos tres pasos básicos es hacerlo mientras juegan con pompas de jabón o con alguna flor del campo.

También podemos colocar a los niños tumbados en el césped, hacer que pongan sus manos en el vientre y explicarles todos los movimientos, así podrán sentir cómo el aire les llena y les relaja. Si acostumbramos a nuestros niños a respirar correctamente no solo llevarán una vida más saludable, sino que además aprenderán antes a gestionar el nerviosismo y el estrés. 

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com