Las caries infantiles, ¿se contagian?

Problemas dentales en la boca de los niños

Irene IglesiasOdontóloga

La caries es el proceso destructivo del diente causado por bacterias. Es una enfermedad infecciosa. Si el diente se destruye por otra causa ya no se llama caries (hay otros procesos destructivos como erosiones químicas, desgastes físicos o fracturas).

Las bacterias iniciadoras de la caries (Streptococcus mutans) viven en el esmalte dental. Cuando no hay dientes erupcionados, estos gérmenes no están en la boca, y no nacemos con ellos porque no tienen dónde adherirse y no sobreviven hasta que encuentran dónde. Esto significa que en el mismo momento de erupcionar, un diente se puede contaminar por ellas. Viven en las bocas de los demás. Es una bacteria que tenemos todos, pero en las personas con caries, con cavidades abiertas, con agujeritos en los que estas bacterias han hecho su hogar, hay muchísima más cantidad de gérmenes. 

El contagio de las caries en los niños

Madre con hijo cepillándose los dientes

Las caries aparecen con más frecuencia en niños cuya madre o cuidador principal tiene o ha tenido como mínimo una caries activa (sin empastar) a lo largo del último año. Está demostrado mediante estudios genéticos que de los estreptococos del niño, el 60% proceden de la madre, El 40% restante son del padre, abuelos, cuidadores y hermanos y compañeros de juegos. Los dientes recién erupcionados son los más débiles y los que antes se ven afectados, pues aún no están mineralizados por completo, y si en ese momento tan delicado se adhieren gérmenes, y no se eliminan con cepillado, van a producir caries con más frecuencia.

Cómo se contagian las caries 

Las bacterias se transmiten por contacto físico directo:

- Al soplar la sopa en la cuchara.

- Al dar besos en la boca al bebé. Eso no quiere decir que no hay que dar besos. Los besos son el alimento del alma, hay que besar a nuestros hijos... pero con la boca limpia.

- Al limpiar tetinas con nuestra propia saliva. Limpiar las tetinas de biberones y chupetes es una medida controvertida: estudios suecos destacan que es una manera de inmunizar a los niños y prevenir alergias. Pero los hábitos de vida suecos son muy diferentes, y ellos acuden al dentista con mucha más frecuencia y tienen más en cuenta las medidas higiénicas y el uso del flúor para prevenir caries. Los adultos suecos tienen muchísimas menos caries que los españoles.

En cualquier caso sabemos que la caries es una enfermedad infecciosa, pero es multifactorial, es decir, intervienen muchas otras variables en su inicio y desarrollo, y los microbios son solo uno más. Las bacterias se transmiten, se contagian, pero el resto de factores están relacionados o con el modo de vida (hábitos de higiene y de alimentación), con condicionantes de salud (determinadas enfermedades predisponen más a tener caries, ya sea por sí mismas o como efecto secundario de la medicación para tratarlas) o con factores predisponentes individuales (formación del esmalte en la vida intrauterina, anatomía dental más o menos retentiva). Prevenir su aparición es posible. La revisión dental anual a los padres es una medida eficaz para conocer el nivel de riesgo de caries de sus hijos.