Por qué hay dientes de leche que no se caen en la infancia

Qué hacer cuando al niño no se le cae algún diente de leche

Marta DuránOdontóloga

Con cierta frecuencia hay personas que llegan a la edad adulta con algún diente de leche aún presente. Lo más común es que sea un incisivo lateral, un canino o el segundo molar de leche.

Efectivamente, hay niños a los que no terminan de caer algún diente de leche. Pero, ¿por qué ocurre esto? 

3 causas de que un diente de leche no se caiga durante la infancia

Niña sonrie

1. Agenesia. Es la Inexistencia del diente definitivo. El diente definitivo no se formó y el de leche no ha tenido el estímulo de reabsorción de su raíz, por eso no se cae. Las agenesias más comunes en la dentición definitiva, en orden de frecuencia son: muelas del juicio o terceros molares, segundo premolar inferior, incisivo lateral superior y segundo premolar superior. Su origen es genético y es habitual que varios miembros de la misma familia presenten agenesias similares. 

¿Qué hacer en este caso? Dependerá del diente que falte y del tipo de mordida. En algunos casos se optará por mantener el diente de leche el mayor tiempo posible o si se perdiese, se pondría un aparato llamado mantenedor del espacio, hasta que el momento adecuado para la colocación de un implante o puente que sustituya al diente ausente. En determinados tipos de maloclusiones (o malas mordidas) o si el apiñamiento dental es grande, la mejor opción puede ser extraer el diente de leche sin repuesto.

2. El diente definitivo sí está presente pero no ha salido. Esto puede ocurrir por varias razones:

− Falta de espacio para que los dientes puedan salir (apiñamiento).

− Golpe sobre un diente de leche que empuja al germen del diente definitivo y lo 'descoloca'.

− Pérdida de la guía de erupción o presencia de algún obstáculo (por ejemplo, la existencia de un diente extra).

¿Qué hacer en este caso? Un enfoque habitual de tratamiento es extraer el diente de leche y esperar a ver si el diente definitivo se reconduce y sale por sí solo. Si esto no ocurriese, se podría realizar una ventanita a nivel de su corona y traccionar de él. 

En otros casos, en los que el diente definitivo está muy alejado de su posición ideal o existe riesgo de que dañe a las raíces de las piezas próximas, lo más conveniente puede ser extraerlo. Esta también es una buena opción si nos encontramos con un caso de mucho apiñamiento o en determinadas maloclusiones o mordidas inadecuadas.

3. Anquilosis. Es cuando el diente de leche está 'pegado' al hueso. Su causa aun no está clara. Afecta especialmente a los segundos molares temporales inferiores. En muchos casos el molar de leche anquilosado aparece hundido respecto al resto de piezas.

¿Qué hacer? Lo más frecuente es que sea necesario extraerlo para evitar que produzca un defecto en el hueso al que está pegado. Tras ello puede ser aconsejable colocar un mantenedor del espacio.

Es básico que los niños acudan a controles odontológicos periódicos. En ellos no sólo se diagnostica la presencia de caries, si no que, además, se valora que el recambio dentario sea el correcto. De está manera podremos detectar si existe alguna estas situaciones, y realizar el tratamiento más adecuado.