10 mitos y verdades sobre la fiebre infantil

Creencias erróneas sobra la fiebre en los niños

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

La fiebre sirve para que nuestro organismo luche contra las infecciones, de hecho es una buena señal porque el sistema inmune del niño está funcionando. Sin embargo, los pediatras suelen acusar a los padres de sufrir fiebrefobia o miedo a la fiebre. 

En Guiainfantil.com te ayudamos a conocer más a fondo la fiebre y a desmitificar las creencias que corren sobre ella. 

La fiebre en niños: mitos y verdades

Mitos falsos sobre la fiebre

La fiebre es la elevación de la temperatura normal del cuerpo. A partir de los 37 grados se denomina febrícula y sólo se considera fiebre cuando el niño tiene más de 38º si lo medimos en el recto o más de 37,5º si lo medimos en axila. Estas son las creencias equivocadas sobre la fiebre y cuáles son las verdades sobre ella:

1- La fiebre es una enfermedad: FALSO. Es el síntoma de la enfermedad o infección que está padeciendo el niño y nos indica que las defensas del niño están reaccionando contra la enfermedad

2- Hay que bajar la fiebre a los niños: FALSO. No es recomendable bajar la fiebre cuando no sobrepasa los 38 ºC, ya que esta temperatura alta supone una defensa corporal para combatir la infección. Si la fiebre pasa de 38ºC podemos darle las dosis de antitérmicos recomendadas por su pediatra respetando los intervalos entre las mismas.

3- La fiebre puede dejar secuelas a los niños: FALSO. Algunas personas piensan que les puede dejar sordos o causar daños neurológicos, pero la fiebre no tiene más repercusión que el malestar que se siente. Sólo si la fiebre alcanza los 42º podría producir daños en el cerebro.

4- Hay que acudir a urgencias en cuanto el niño tenga fiebre: FALSO. Sólo si es menor de tres meses o tiene otros síntomas como dificultad respiratoria, está muy decaído o tiene dolor en el oído se hace necesario llevarle a urgencias. De lo contrario debemos esperar entre 24 y 36 horas para ver a su médico.

5- Si el niño supera los 38º hay que meterle en agua fría: FALSO. El agua fría supone un choque de temperatura enorme. Se pueden dar baños con agua templada, pero siempre a una temperatura 2 grados menor a la fiebre del niño. En cualquier caso, es preferible tenerle hidratado y ligero de ropa antes que optar por esta medida, incómoda para el niño cuando está febril.

6- Hay que tomar a los niños la temperatura con un termómetro de mercurio: FALSO. Se desaconsejan ya el uso de los termómetros de vidrio con mercurio, ya que el vidrio puede romperse, y además el mercurio es tóxico. Los pediatras recomiendan los electrónicos. 

7- Hay que tapar al niño para que sude y elimine la infección: FALSO El exceso de ropa puede aumentar la fiebre. Es preferible dejarle con ropa ligera y no arroparle demasiado, una sábana o una manta muy fina es suficiente. 

8- Las convulsiones febriles son muy peligrosas: FALSO. Ocurren generalmente cuando hay un aumento rápido de la temperatura corporal. No debe asociarse a enfermedades graves. Debemos mantener la calma, evitar que el niño se haga daño y aflojar su ropa. No debemos paralizarle para evitar que convulsione o meterle algo en la boca para que no se muerda la lengua. 

9- Hay que obligarle a comer para reponer fuerzas: FALSO. No hay que forzarle a comer pero sí conviene ofrecerle líquidos para compensar el líquido que se pierde con la fiebre.

10- Los antitérmicos curan la fiebre: FALSO. Sólo ayudan a controlar la fiebre alta y a que el niño se sienta un poco mejor. El proceso infeccioso seguirá su curso a pesar de los antitérmicos