Cómo curar la gripe de los niños

Consejos para tratar la gripe en los niños

Roi Piñeiro PérezPediatra

La gripe es una enfermedad infecciosa producida por un virus llamado Influenza. Afecta tanto a adultos como a niños.

Al igual que otras enfermedades producidas por virus, la gripe no tiene tratamiento. Todo lo que se puede ofrecer al enfermo es un tratamiento sintomático. Te contamos qué puedes hacer por tu hijo en el caso que se contagie por gripe.

11 consejos para tratar la gripe de tu hijo

NIña enferma

1. Aumentar la hidratación, ofreciendo pequeñas cantidades de líquidos con frecuencia. El objetivo no es que el niño se tome una botella de un litro de agua en media hora, pero sí que a lo largo de todo el día tome pequeños sorbos con frecuencia, pues esto permitirá una mayor eliminación de la mucosidad, así como una mejoría del estado general. Es conveniente que estos líquidos sean azucarados, ya que en la gripe suele existir pérdida de apetito.

2. No forzar la alimentación. Cuando un adulto tiene gripe, no se le obliga a comer. En los niños no debe ser diferente. Se pueden ofrecer pequeñas cantidades de comida, pero sin forzar. La obligación nos llevará al vómito, y el vómito a poner en riesgo la adecuada hidratación. Un niño puede estar sin comer varios días, pero la hidratación es vital. La deshidratación aguda aparece antes que la desnutrición, y la falta de agua en el cuerpo puede ser grave.

3. Tratamiento sintomático de la fiebre mayor de 38º C con paracetamol o ibuprofeno, pero solo cuando el niño se encuentre decaído, irritable o con escalofríos debidos a dicha fiebre. No debemos olvidar que la fiebre es un mecanismo de defensa de nuestro organismo que hace que el virus de la gripe se reproduzca mucho más despacio en nuestro organismo. Debemos tratar los síntomas de nuestros hijos, no tratar al termómetro. Los virus están deseando que nos quedemos sin fiebre, porque para la gripe es más fácil continuar la infección cuando nuestra temperatura corporal es normal. Si nuestro hijo está contento, juega, salta y sonríe, no le persiga con la jeringa en la mano para darle el jarabe. El objetivo no es que se quede sin fiebre, es que se libere de los incómodos y molestos síntomas que, a veces, acompañan a la fiebre.

4. En ningún caso se debe administrar ácido acetilsalicílico para tratar la fiebre en la gripe, por riesgo de desarrollar un síndrome infrecuente pero muy grave.

5. Mantenga el cabecero de la cama o cuna discretamente elevado para que pueda respirar mejor. Esta posición ayuda generalmente a que la congestión nasal sea menor.

6. Realice lavados con suero salino de las fosas nasales con frecuencia, sobre todo 15-30 minutos antes de ofrecer alimentos. El objetivo es que pueda respirar por la nariz con menor esfuerzo mientras come.

7. Aumentar la humedad ambiental, bien con un humidificador frío o caliente, o colocando un recipiente de agua cerca de una fuente de calor (estufa, chimenea o calefactor). Algunos niños mejoran al aumentar la humedad en la casa, aunque no todos.

8. No fume nunca delante de su hijo cuando tenga gripe. De hecho, no fume nunca en el domicilio que comparte con sus hijos.

9. No administre ningún medicamento contra la tos. La tos es otro mecanismo de defensa útil y necesario para poder curarnos bien de la gripe. Si dejamos de toser, lo más probable es que la mucosidad se quede retenida en nuestros pulmones y el cuadro empeore.

10. Tampoco administre ningún medicamento de los conocidos como mucolíticos. La evidencia científica no ha demostrado que sean más útiles que beber agua. Por tanto, ante igualdad de efectividad, mejor agua.

11. No administre ni pida antibióticos a su pediatra. Los antibióticos solo sirven para curar infecciones producidas por bacterias, pero la gripe es un virus. Solo en casos de sobreinfección bacteriana está indicado administrar un antibiótico.

Para finalizar, sí existe un medicamento para tratar la gripe, el que muchos de ustedes conocerán por su nombre comercial: Tamiflu®. Tiene una eficacia limitada y efectos secundarios importantes, por lo que debe ser prescrito siempre por un pediatra y solo en determinados casos. En la actualidad, la sabiduría popular con respecto a la gripe sigue vigente, y es que tarda en curar: 'con tratamiento, una semana; sin tratamiento, siete días'.