Cómo debe informar el pediatra al niño

Decálogo de comunicación entre el pediatra y el niño

Iván Carabaño AguadoPediatra

Con frecuencia, los pediatras nos olvidamos de que nuestros pacientes necesitan comprender razonablemente lo que les ocurre, igual que los adultos. Los niños que padecen alguna enfermedad se autoformulan preguntas del tipo: ¿Qué me ocurre? ¿Lo que me pasa es normal? ¿He hecho algo malo para estar así? ¿Por qué tengo las manos frías? ¿Por qué no tengo ganas de comer? ¿Por qué sangro? ¿Por qué no me dan nada de comer? ¿Cuánto tiempo estaré ingresado? ¿Cuántas veces tendré que ir al hospital? ¿Me hará daño alguna de las pruebas que me han mandado?

Decálogo del pediatra para informar al niño enfermo

Pediatra con bebé

A modo de orientación, proponemos el siguiente decálogo informativo, especialmente pensado para nuestros pequeños pacientes: 

1. Cercanía. En primer lugar, le miraremos de frente y nos mostraremos cercanos. Presentémonos también a ellos. Es bueno que sepan cuál es nuestro nombre. 

2. Desenfado. Trataremos de romper el hielo, y pasaremos a contarle con cierto desenfado (pero sin caer en lo cómico) lo que le ocurre. Por ejemplo, si hablamos a un celíaco: 'Hay niños que no pueden comer huevos fritos; tú sí puedes comerlos, y mojar la yema con pan, pero tienes que hacerlo con un pan un poco distinto del normal. Ese pan especial no lleva gluten, que es lo que a ti te pone malito'. 

3. Optimismo. Trata de transmitir positividad con tus frases: 'Ahora tienes una mancha en el pulmón que hace que respires regular, pero en cuanto se te pase vas a poder ir al campo a dar un paseo muy largo'.

4. Alternativas. 'En efecto, te perderás el cumpleaños de Alberto, pero otro día puedes invitar a Alberto y a todos tus amigos para que jueguen en casa. Lo vais a pasar genial'.

5. Dibujos. Cuando se encuentran mal, los niños pequeños piensan que 'todo su cuerpo está mal'. Podemos valernos de un dibujo muy esquemático y señalar qué es exactamente lo que está mal. 

6. Comprensión. Los niños menores de dos años no comprenden lo que es estar enfermo, pero les preocupa estar separados de sus padres. Por este motivo, les diremos que su papá o su mamá van a estar en el hospital, siempre, con ellos. Entre los 2 y los 6 años, los niños son conscientes de que están enfermos, y hay que explicarles con sencillez lo que les ocurre. Para evitar sentimientos de culpa, no hay que olvidarse de decirles que cuanto les ocurre no es consecuencia de su comportamiento. Por encima de los 6 años, el nivel de comprensión es mayor, y hay que adaptarse al mismo a la hora de informar.

7. No mentir. Si el niño nos pregunta si se le va a hacer un análisis, no conviene que le digamos 'pero no te va a doler'. Es mejor decirle que 'te puede molestar un poco, pero si soplas, enseguida se te pasará'. O 'te van a poner un spray para que te moleste muy poco'.

8. Dejar la puerta abierta. La información será constante, día a día. Recomendaremos al niño y a los padres que apunten en un papel todas las preguntas que se formule el pequeño.

9. Nos escuchan. Aunque no lo parezca, mientras los médicos hablamos con sus padres, los niños nos escuchan. 

10, Empatizar. Si la enfermedad es larga y la recuperación tediosa, hablarle en términos comprensibles del tipo 'esto es un poco rollo, es normal que estés algún día un poco de bajón'. 'No te sientas mal si estás enfadado'. 

Y por último: hemos de dejarles claro que no son los únicos que han pasado por esto. Conviene matizarles que 'no sólo ellos han tenido una adenitis mesentérica, muchos otros como él ya se han curado', 'las neumonías son frecuentes, suelen ir muy bien y no generan secuelas'. Dejemos que se impliquen de forma activa en las decisiones terapéuticas: '¿qué te calma mejor el dolor, el paracetamol o el metamizol?'