La hepatitis A y los niños

Prevención, síntomas, diagnóstico y tratamiento de la hepatitis A en los niños

¿Qué es la hepatitis? La hepatitis es una inflamación del hígado. Puede ser causada por virus, como también por otros factores como bacterias, fármacos y agentes tóxicos.

En los niños, la forma de hepatitis más frecuente es la hepatitis A (también denominada hepatitis infecciosa). Este tipo de hepatitis está causado por el virus de la hepatitis A (VHA), que se encuentra en las heces de las personas infectadas. Las heces infectadas pueden estar presentes en pequeñas cantidades en alimentos y objetos (desde el picaporte de una puerta hasta los pañales de un bebé).

Síntomas de la hepatitis A en los niños

Síntomas y tratamiento de la hepatitis A en los niños

La hepatitis A en los niños se presenta inicialmente con náuseas, vómitos, malestar general y fiebre. También puede aparecer dolor abdominal, coloración obscura de la orina, evacuaciones blanquecinas, ictericia (coloración amarilla) tanto en conjuntivas como en la mucosa oral. El malestar general disminuye al presentarse la ictericia.

Contagio y diagnóstico de la hepatitis A en niños

La hepatitis A se contagia por vía fecal-oral, es decir, por medio de alimentos y agua contaminada. A través del agua, la leche y los alimentos contaminados, sobre todo, el marisco.

En cuanto al diagnóstico de la hepatitis, algunos exámenes de laboratorio como pruebas de función hepática (bilirrubinas y transaminasas), tiempos de coagulación y glucosa pueden detectarla. 

Tratamiento y prevención de la hepatitis A en la infancia

No existe un tratamiento específico para la hepatitis A, pero se deben evitar todo tipo de medicamentos, en especial analgésicos y para controlar la fiebre. Se deben evitar las grasas e irritantes para disminuir los síntomas gastrointestinales. 

La forma más fácil de prevenir la hepatitis A en niños es a través de la vacunación infantil. La vacuna de hepatitis A se recomienda a los 2 años de edad. También existe una vacuna combinada de hepatitis A y B que se puede administrar sin mayores complicaciones en la edad adulta cuando hubo vacuna en la infancia.

Para evitar el contagio en el caso de hepatitis A se deberá tener cuidado con la higiene personal, el lavado de manos y al preparar los alimentos. Se debe evitar el contacto con cualquier objeto potencialmente contaminado con materia fecal y evitar condiciones de hacinamiento e insalubridad; se debe ser especialmente cuidadoso al viajar con los niños a zonas donde las condiciones sanitarias son deficientes y la calidad del agua sospechosa, sobre todo al beber o nadar, evitar comer marisco o pescado procedentes de aguas contaminadas con aguas residuales, lavarse las manos a conciencia después de usar el váter y antes de las comidas y si un miembro de su familia contrae la hepatitis, utilizar desinfectantes para limpiar los retretes, lavabos, orinales o cuñas que haya utilizado esa persona.

El pronóstico es en general muy bueno, el 95 por ciento de los pacientes con hepatitis A se recuperan sin ninguna secuela.