Obstrucción intestinal en niños

Qué es la invaginación intestinal en los niños

Iván Carabaño AguadoPediatra

Imaginemos un calcetín dado la vuelta. Algo similar a este hecho tan cotidiano, pero extrapolado al intestino, es lo que se conoce como 'invaginación'.

Aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida, esta enfermedad es la causa más frecuente de obstrucción entre los 3 meses y los 6 años de edad.

Causas y síntomas de invaginación intestinal en los niños

doctor con niño

Con frecuencia, los padres nos preguntamos por qué les ha ocurrido esto a nuestros hijos. Pues bien, en el 95% de las invaginaciones, los médicos no encontramos explicación ni causa alguna. Esto es, lo más frecuente es que aparezca así porque sí. Sólo en un 5% de los casos, son secundarias a otro proceso (ganglios aumentados de tamaño, hematomas, tumores, divertículos, etc.).

Desde un punto de vista clínico, este cuadro es muy aparatoso. El pequeño comienza a vomitar. Después, manifiesta un llanto irritable muy llamativo (distinta al de una rabieta al uso), asociada a estiramiento/encogimiento de las piernas, y con evidentes gestos de dolor. Si el cuadro progresa, el niño pasará a mostrarse adormilado y pálido, su frecuencia cardíaca aumentará, aparecerá sudor frío, y podrá llegar a emitir una deposición con sangre (lo que llamamos los médicos 'heces en jalea de grosella').

El diagnóstico se confirma gracias a una ecografía abdominal, en la que podemos ver el 'signo de la rosquilla' o una imagen en el intestino tipo 'riñón falso'.

Tratamiento de la invaginación intestinal en los niños

El tratamiento de esta obstrucción intestinal depende de dos factores: el tiempo de evolución y el tipo de invaginación. Las invaginaciones que lleven poco tiempo de evolución se pueden reducir con un simple enema o insuflando aire a través del culete. Por contra, si lleva más de 48 horas de evolución, se opta por el tratamiento quirúrgico. El tratamiento de las secundarias consiste en corregir la causa que lo esté motivando de forma individualizada.

Por lo tanto, y a modo de resumen, esta es una de los procesos más graves en los que el llanto y la irritabilidad son los 'síntomas guía'. De su diagnóstico y tratamiento precoces depende el pronóstico. Utilice el sentido común para intuirlo y tenga en cuenta que un niño de más de tres meses que llora enfáticamente y que encoge o estira las piernas de una forma muy llamativa puede padecer una invaginación intestinal.