Qué es el hígado graso en los niños

Problemas en el hígado durante la infancia

Iván Carabaño AguadoPediatra

El hígado graso es una entidad de la cual cada vez los pediatras hablamos más. Se define como la presencia de una cantidad mayor de grasa de lo habitual en ese órgano tan importante que es el hígado, auténtico gestor metabólico del cuerpo humano.

¿Pero, qué hace que el hígado de los niños de repente tenga más grasa de lo habitual? ¿Puede prevenirse?

Causas del hígado graso en los niños

Ecografía a niño

La causa principalmente implicada en la aparición del hígado graso en adultos es el consumo de alcohol; por el contrario, en niños, su origen más frecuente es el complejo sobrepeso-obesidad. Dado que la prevalencia de sobrepeso-obesidad en el mundo occidental es del 25-30%, el hígado graso supone la principal enfermedad hepática crónica infantil a nivel mundial.

Esta enfermedad es una auténtica trampa, pues no cursa con síntoma alguno en sus primeras fases, pero puede derivar en cuadros graves. Imaginemos a esta enfermedad como una escalera: el primer peldaño se denomina esteatosis; el segundo, dado que conlleva inflamación del hígado, lo llamamos esteatohepatitis; el tercero supone la presencia de un daño estable en el hígado, la muerte de parte de sus células y la sustitución por un tejido fibroso inútil (cirrosis). La cirrosis puede, a su vez, derivar en cáncer hepático. No pretendo alarmar con la exposición de esta deriva evolutiva, sino señalar que el primer paso de la escalera (la esteatosis simple) es reversible, y que nos hemos de tomar muy en serio esta patología.

Cómo diagnosticar el hígado graso durante la infancia y cómo prevenirlo

El diagnóstico del hígado graso se puede hacer a través de una ecografía abdominal. Hemos de sospechar la presencia de inflamación a través de una elevación de las transaminasas, verificada en un simple análisis bioquímico de la sangre. Si se constata de forma mantenida dicha elevación, hemos de hacer una biopsia hepática o una resonancia abdominal con elastografía.

El pilar más importante para abordar el hígado graso es atajarlo en las primeras fases. ¿Cómo hacerlo? Muy sencillo. Con estilos de vida saludables, tales como el ejercicio físico aeróbico ejecutado regularmente y la reducción del consumo de hidratos de carbono de absorción simple. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, es mejor optar por esta medida alimentaria que por la reducción del consumo de grasa. Por otro lado, se especula con el papel terapéutico de la vitamina E y de algún antidiabético oral, como la metformina, pero todavía no se han establecido de forma total sus protocolos de utilización.