La reflexología en bebés, niños y embarazadas

Qué es la reflexología y cómo los niños pueden beneficiarse de ella

Marta López EstrínganaReflexóloga

La Reflexología es una ciencia que se basa en el principio de que existen zonas reflejas en los pies y en las manos que se corresponden con todas las glándulas, órganos y partes del cuerpo.

Es un método que consiste en estimular estas zonas con una técnica de compresión y un tipo de masaje utilizando los pulgares y los dedos de las manos. El resultado de estimular estas zonas reflejas es provocar una respuesta directa en una zona del cuerpo relacionada con ellas. ¿Pueden embarazadas, bebés y niños beneficiarse de ella?

Qué partes del cuerpo utiliza la reflexología

Masaje en pie de bebé

En la reflexología, el pie y la mano derechos representan el lado derecho del cuerpo y el pie y mano izquierdos, el lado izquierdo. Un Reflexólogo bien entrenado trabajará manos y pies en el mismo tratamiento para una mayor efectividad. Pero la Reflexología suele trabajarse exclusivamente en pies (Reflexología Podal). Los pies responden mejor al tratamiento que las manos; estos, al contrario que las manos, suelen estar protegidos por los calcetines y zapatos, y son más sensibles al tratamiento. Además la identificación de los puntos reflejos en manos es distinta a la de los pies, siendo más fácil identificarlos en los pies. 

La reflexología en embarazadas, bebés y niños

Durante muchos años se pensó que la reflexología no podía aplicarse en embarazadas. Sin embargo, hoy en día se sabe que la reflexología puede aplicarse sin problemas en embarazadas siempre y cuando no se trate de embarazos inestables o con riesgo de aborto.

El período prenatal es determinante sobre el futuro del bebé, dicho período condicionará en su futuro desarrollo, por eso la importancia de la salud física y emocional de la madre. En el embarazo se van a producir inevitables cambios físicos, anatómicos y fisiológicos, hormonales y metabólicos, y la Reflexología puede ayudar de forma sorprendente. Lo mejor, sin duda, es utilizarla como terapia preventiva, tomando medidas de precaución antes de que lleguen los síntomas, pero a veces hay que utilizarla como tratamiento puntual ante las molestias surgidas del embarazo: mareos, náuseas, vómitos, estrés, ansiedad, cansancio, estreñimiento, anemia, asma, fatiga, diabetes gestacional, dolores de espalda, ardor de estómago, flatulencia, edema o retención de líquidos, lumbo-ciática, síndrome del túnel carpiano, sínfisis púbica, hemorroides…,  todo se puede aliviar con la Reflexología.

Los niños y los bebés son probablemente los más receptivos a esta terapia. Los resultados son fantásticos aliviando una patología en concreto, pero sin duda, es un éxito como terapia preventiva, ya que ayuda entre otros, a mantener el sistema inmunológico óptimo y relajado, disminuyendo e incluso evitando muchos resfriados, algo muy habitual en los niños.

No debemos perder de vista que la Reflexología también se basa en el tacto y fomenta el vínculo afectivo entre niños, padres o cuidadores. Esto, junto con la estimulación del sistema nervioso y el sistema musculo-esquelético, hace que la Reflexología sea muy efectiva en casos de niños con déficit de atención, niños diagnosticados de retraso madurativo así como en niños con síndrome de down.