6 problemas en los niños que respiran por la boca

Qué es el síndrome del respirador bucal en los niños

Paula Pérez RoblesLogopeda

Cuando el niño está en reposo, debe respirar de forma nasal, por la nariz. Esto permite la filtración y calentamiento del aire que inspiramos, previniendo así enfermedades e infecciones. Al hablar, la respiración adopta un patrón mixto, combinando la vía nasal y bucal.

Sin embargo, cuando para tomar y expulsar el aire, ya sea en reposo o habla, se emplea de manera única la boca, nos encontramos ante un respirador bucal. ¿Qué problemas supone para el niño?

6 problemas en los niños derivados de una respiración inadeciada

Los problemas en los niños de respirar por la boca

A menudo, muchos niños presentan esta alteración que va más allá de ser sólo una afectación de la función respiratoria sino que conlleva otros muchos desequilibrios del sistema general. Pero, ¿cuáles son concretamente las repercusiones de una respiración bucal?

1. Alteraciones craneofaciales: La cara de estos niños se alarga y estrecha, la nariz suele ser más pequeña (debido a su desuso), las mejillas son flácidas y se evidencia un menor desarrollo de los maxilares. Los labios se agrietan y resultan incompetentes, carentes de tonicidad, lo que impide que la boca se cierre. Esto aumenta, además, el babeo y dota a la saliva de una textura más espesa. Del mismo modo, al quedar la cavidad oral abierta, la lengua tiende a salir fuera o a encontrarse en una posición baja, tras los incisivos inferiores. De esta manera, la musculatura orofacial acaba presentando baja tonicidad o fuerza.

2. Problemas dentarios: Si la lengua está baja no contacta con el paladar y, por tanto, éste no se ensancha ni desarrolla y los dientes se apiñan, tendiendo a la protrusión (adelantamiento) de los incisivos superiores. En otros casos, se producen mordidas cruzadas o abiertas. Al mismo tiempo, se incrementa la presencia de sarro y caries.

3. Afectación de la alimentación: Estos niños apenas son capaces de comer con la boca cerrada, una demanda básica de cualquier padre. Ante las dificultades para coordinar respiración y alimentación, tienden a masticar poco y tragar rápidamente, algo que perjudica la digestión e incrementa el riesgo de atragantamientos, así como de padecer obesidad. De igual modo, los respiradores bucales, con frecuencia, presentan una deglución atípica (ruidos, movimientos compensatorios, etc.)

4. Dificultades de articulación: La respiración bucal puede modificar la fisionomía y, con ello, deformar la posición, competencia y funcionalidad de ciertos órganos orofaciales. Así, se incrementa la probabilidad de aparición de problemas como las dislalias, es decir, dificultades en la emisión de determinados fonemas.

5. Alteraciones posturales: Al existir una respiración superficial (el aire no se toma desde el estómago, como sucede en la correcta respiración costodiafragmática), la musculatura torácica está flácida. Son frecuentes otras alteraciones corporales como: hombros hacia delante, pies planos, cabeza fuera de la línea vertical con el cuello, abdomen hacia fuera, etc.

6. Dificultades en el sueño: estos niños suelen roncar, toser y tienen un sueño poco reparador, por lo que se despiertan cansados, tal y como demuestran sus profundas ojeras. Durante el descanso, pueden producirse apneas obstructivas (interrupciones momentáneas de la respiración). Por todo ello, se muestran más somnolientos durante el día, por lo que su rendimiento en el colegio y sus habilidades de atención pueden verse mermadas. Al despertarse encuentran, además, que les duele la garganta o que su voz está ronca y que tarda unas horas en recuperar su claridad. Ésta, al mismo tiempo, puede caracterizarse por ser hiponasal (gangosa).

Teniendo en cuenta todo lo anterior, es fácil deducir la importancia de enseñar a nuestros hijos a respirar adecuadamente. Por ello, si percibís dificultades o síntomas como los mencionados, es fundamental que recurráis a un profesional para que os aconseje, haga una valoración y dictamine la necesidad de iniciar o no un tratamiento para restablecer la función respiratoria.