Otitis externa en los niños. Otitis del nadador

Cuáles son los síntomas y cómo se trata la otitis del nadador

La otitis externa es una infección muy frecuente durante el verano en los niños. Se conoce también como otitis del nadador o de las piscinas porque suele aparecer debido a la exposición prolongada del oído al agua.

Se trata de una patología que afecta a la piel del oído externo, y no tiene nada que ver con la otitis común, propia del oído medio, es decir, la región posterior al tímpano.

Síntomas de la otitis externa en los niños

Otitis del nadador

Este tipo de afección se produce cuando el agua irrita o daña la piel de la zona externa del oído y aumenta las posibilidades de que se infecte, según informa la web de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Los primeros síntomas que presentan los niños son un enrojecimiento y un picor del oído o del conducto auditivo, que luego se convertirá en un dolor de diferente intensidad, sobre todo cuando el pequeño mastica o se toca la zona.

Además, la infección puede afectar a los ganglios o llegar a supurar un líquido blanquecino, aunque la fiebre es poco habitual y tampoco es contagiosa. Lo más probable es que el pequeño se queje de notar el oído taponado o de que no escucha bien.

Prevenir y tratar la otitis externa

La otitis externa en los niños debe ser diagnosticada por un especialista, para evitar complicaciones. Esta enfermedad suele tratarse con gotas que pueden contener antibióticos y, en ocasiones, corticoides. La inflamación también se trata habitualmente con ibuprofeno o paracetamol.

La AEP recomiendo secar bien los oídos de los niños cuando salgan del agua, ya sea en el mar o en las piscinas. Lo mejor es que los pequeños inclinen la cabeza hacia los lados para favorecer la salida del agua y luego secar la zona con una toalla limpia, nunca con los bastoncillos de algodón.

Si la otitis externa es recurrente, la mejor manera de prevenir su aparición es usando tapones especiales para los oídos.

Patricia García Herrero. Redactora