Angiomas en la piel del bebé

Manchas salmón, marcas de la cigüeña y angiomas fresa en la piel del bebé

Los angiomas son manchas de color, generalmente rojas, que aparecen en la piel del bebé al nacer o un poco más tarde. Es normal que desaparezcan solas, a medida que el niño crece tienden a desaparecer, pero también se pueden tratar con fármacos, con láser o con cirugía, en algunos casos. 

Existen diversos tipos de angiomas que pueden afectar al recién nacido o al bebé. Generalmente, son marcas benignas. Si son pequeños y solitarios no suelen dar problemas, salvo el inconveniente estético, y rara vez se ulceran o sangran. No obstante, ocasionalmente, estas malformaciones vasculares pueden estar situadas en zonas que compriman otros órganos o estructuras importantes como las vías respiratorias o la zona ocular.

Tipos de angiomas en los recién nacidos y bebés

Angiomas en los bebés

1. Marcas de la cigüeña, beso del ángel o mancha salmón.
Los recién nacidos que presentan estas manchas de color salmón, también conocidas como marcas de la cigüeña o beso del ángel suelen tenerlas en la cara. Aparecen en los párpados, en la frente (beso del ángel), en los labios, en el entrecejo y en la nuca. Antes, existía la creencia popular de asociarlos a antojos de la embarazada no satisfechos, pero ahora sabemos que son angiomas planos y que suelen desaparecer en unos meses sin mayor problema. Las únicas que no desaparecen son las manchas de color salmón de la nuca, pero al quedar tapadas por el pelo, no se ven.

2. Angiomas planos o malformaciones vasculares.
Son visibles desde el nacimiento. Los angiomas planos más extensos son malformaciones vasculares, que necesitan un seguimiento en consulta porque para eliminarlos son necesarios fármacos o tratamientos con láser. No suelen crecen, pero éstos no van a desaparecer sólos con el paso del tiempo. 

3. Los angiomas en fresa.
Son malformaciones vasculares elevadas o abultadas. Por su forma, recuerdan a esta fruta. Pueden estar presentes y ser visibles en el momento del nacimiento, pero generalmente aparecen unas semanas más tarde, entre la segunda y la tercera semana de vida. Son más frecuentes en la cara y en los miembros superiores. Las niñas tienen más predisposición a padecerlos, pero no suelen dar problemas salvo el estético. Aunque al principio crecen, lo normal es que vayan despareciendo muy lentamente. A los dos años de vida del bebé, la mayoría han desaparecido o, al menos, han comenzado su regresión en la zona central. En casos complicados, se puede realizar un tratamiento con láser, corticoides y cirugía. 

4. Mancha mongólica o mancha pizarra.
La mancha mongólica tiene un color azulado, y normalmente se localiza en la zona lumbar o en las nalgas. Es más frecuente en niños de piel oscura y suele desaparecer en unos meses. No tiene ninguna relación con el síndrome de Down, sino con los habitantes de Mongolia, que son los que presentan estas manchas con más frecuencia.

Marisol Nuevo.