Cómo tratar la mordedura de un perro en los niños

Consejos para actuar si un perro muerde a nuestro hijo

Roi Piñeiro PérezPediatra

El perro es, probablemente, el animal de compañía más deseado, el más cariñoso, el más fiel, el mejor amigo del hombre, dicen. Además, los perros son una llamada de atención constante para los niños. Ese peluche calentito que juega, corre y pone caras graciosas es tan 'achuchable' que es imposible resistirse a la tentación de regalarle una caricia.

Y los perros responden. Tienen como un sexto sentido para darse cuenta que ese mocoso que le tira de los pelos y mofletes, no es más que una cría de ser humano, y debe ser mimado como cualquier otro cachorro. Sin embargo, a veces los perros muerden. Por error, por defensa, por miedo, pero muerden. Y los padres debemos tener claro lo que hay que hacer. 

Qué hacer si un perro muerde a nuestro hijo

Las mordeduras de los perros

1. Lo primero, no pegar al perro como venganza inmediata. Esta actitud es digna de seres primitivos e impropia de un ser racional. Además, es muy probable que el animal no tenga ninguna culpa, y nuestra violencia solo generará más violencia, por lo que hay que mantener la calma.

2. Intenta clarificar los hechos: Es necesario conocer las circunstancias en las que tuvo lugar la mordedura. Hay que determinar si fue un accidente mientras el niño jugaba con el perro, que es la situación más frecuente, o bien si la mordedura fue sin provocación, dato que podría reflejar la probabilidad de infección rábica. 

3. Es obligado preguntar y conocer el estado de vacunación, tanto de la víctima como del agresor, así como sobre el estado clínico del perro en el momento del ataque. Es ideal además que exista la posibilidad de examen y seguimiento del perro por un veterinario durante, al menos, diez días.

4. Atender a nuestros hijos: Lavar la herida lo antes posible con agua y jabón, limpiando toda la suciedad visible. En caso de afectación de brazos o piernas, se recomienda elevar el miembro afecto e inmovilizarlo.

5. En cualquier caso, se recomienda acudir al pediatra del centro de salud o a urgencias pediátricas, pues es posible que sea necesario asesoramiento quirúrgico, realizar radiografías y/o prescribir antibióticos. 

Cómo afectan las mordeduras del perro a los niños

Las mordeduras de perro son, con diferencia, las más frecuentes. Por suerte, la posibilidad de infección de este tipo de mordeduras es baja (5-15%). En adolescentes y niños mayores, las extremidades son las regiones más afectadas. Sin embargo, en lactantes y niños pequeños, las lesiones en la cara y el cuello son más frecuentes, y necesitan siempre valoración por un cirujano pediátrico. 

En teoría, y en general, los perros más peligrosos son aquellos entrenados para la defensa o el ataque. Algunas razas, como pit bull, dóberman o rottweiler, pueden dar lugar a mordeduras más graves, debido fundamentalmente a las características y fuerza de sus mandíbulas, y no tanto a su fama de perros violentos. Si un perro es agresivo, el primero al que hay que estudiar es al dueño, no al perro.

Cómo evitar las mordeduras de perro en los niños

No debemos tener miedo a los perros, sobre todo porque además nuestro miedo se transmitirá a nuestro hijos. No impidamos que se acerquen, jueguen con ellos y los acaricien durante horas. Enseñémosles que cuando mueven el rabo y ladran suelen estar contentos, pero que otras señales como gruñidos de tono bajo o si levanta los labios y muestra los dientes, pueden ser signos de agresividad, y quizá sea conveniente alejarnos de forma prudente.

También debemos indicar a nuestros hijos que no es adecuado molestar a los perros mientras comen o sostienen en la boca objetos que consideran de su propiedad, así como tampoco intentar desplazarlos de su lugar de descanso. En caso de perros callejeros, o en países en los que los casos de rabia son más habituales, la prudencia debe marcar nuestra aproximación a estos fieles amigos. Y si hay mala suerte, en caso de mordedura, consulte a su pediatra.