Trastorno obsesivo compulsivo en niños. TOC infantil

Obsesiones e impulsos de los niños

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad, en el que los niños presentan generalmente obsesiones y compulsiones, aunque no siempre se dan estas dos características, sino sólo una.

Las obsesiones son ideas, impulsos o imágenes mentales recurrentes que el niño tiene sin querer (no las puede evitar aunque no le gusten) y que le producen mucha ansiedad. No se trata de simples preocupaciones sobre problemas de la vida diaria. El niño trata de ignorar o suprimir estas obsesiones y, generalmente, reconoce que son producto de su mente y no son reales.

Qué es el trastorno obsesivo compulsivo en niños

Qué son las obsesiones y compulsiones infantiles 

Las compulsiones son comportamientos repetitivos: lavarse las manos, ordenar cosas, asegurarse de cosas; o acciones mentales: contar, repetir palabras o rezar que el niño se siente empujado a hacer para reducir la ansiedad que le genera el objeto de su obsesión.

Las compulsiones, a diferencia de los tics y manías, se realizan de forma consciente: el niño lucha contra ellas, pero le asalta el miedo a que, si no las hace, ocurrirá algo terrible para él. Las compulsiones o rituales están totalmente fuera de su control y dominan por completo al niño, que siente, una y otra vez, la necesidad de repetirlos.

Para poder diagnosticar el trastorno obsesivo compulsivo el niño debe reconocer, al menos en alguna ocasión, que las obsesiones o las compulsiones son excesivas o absurdas. 

Tipos de obsesiones en los niños

Las obsesiones más frecuentes son las que se acompañan de conductas de lavado. El TOC en los niños es muy semejante al de los adultos. De hecho, hay más semejanzas que diferencias. 

En un estudio realizado en España sobre una extensa muestra de niños, encontraron que las obsesiones más frecuentes eran las relacionadas con el miedo a contaminarse, el miedo a hacerse daño a sí mismo o a los demás (usualmente, un familiar cercano), las obsesiones agresivas, y las de simetría y orden. Las compulsiones más frecuentes, por su parte, eran las de limpieza o lavado excesivo o ritualizado, la comprobación, los rituales de repetición, y el contar, ordenar o arreglar.

En la infancia, además, se presentan con frecuencia obsesiones y compulsiones atípicas: rituales al escribir o leer, al moverse y al hablar (repetir sonidos, palabras o frases), etc. Estos rituales pueden ser mecánicos o de neutralización. 

Suelen ser también frecuentes las compulsiones que se asemejan a los tics (repetitivas o mecánicas, por impulso o para descargar energía) como tocar, rozar, golpear, respirar de cierta forma, y guiñar o hacer muecas con la cara o los ojos. 

TOC infantil e hiperactividad 

Los comportamientos obsesivo-compulsivos se asocian muy fuertemente al síndrome de la Tourette, a los tics, al trastorno de hiperactividad y déficit atencional, a los problemas del comportamiento y a los problemas específicos del desarrollo.

En este sentido, diversos estudios han validado la relación que existe entre el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños y adolescentes. La presencia de un TOC en un niño con TDAH suele complicar el curso del TDAH.

Alicia López de Fez. Psicóloga

Alicia López de Fez. 
Psicóloga infantil
Fundadora y Directora del Centro de Psicología López de Fez, en Valencia.
Web del centro: http://www.centropsicologiainfantil.es