Cambio de país o ciudad para los niños

8 consejos para ayudar al niño a superar los cambios

Silvia Álava SordoPsicóloga

Actualmente, hay muchas familias que están viviendo una situación dramática, consecuencia de la crisis económica en la que estamos inmersos, y que no ven otra salida que emigrar a otros países. No es lo mismo emigrar un adulto solo, o una pareja, que hacerlo cuando ya se tienen niños.

Cuando los niños tienen que realizar cambios en su vida, cambios que afectan a sus costumbres y a su rutina, como un cambio de país o ciudad para los niños, cuando la familia se va a mudar lejos de casa, hay que tener en cuenta cómo afectará esto a los niños. Estos cambios  pueden ser muy radicales cuando cambiamos de casa, de colegio, de amigos, de ciudad o de país... y, también, de entorno, de clima, de costumbres e, incluso, de idioma.

Cómo ayudar a los niños en los cambios familiares

Cambio de país o de ciudad para los niños

1. Los niños tienen que saber la verdad, no se les puede mentir. Hay que decirles que nos vamos a cambiar de ciudad o de país, porque es donde papá o mamá tienen trabajo. Si nos preguntan por qué no nos quedamos en nuestra casita, habrá que decirles que aunque nos gustaría mucho, no puede ser porque aquí mamá o papá, no tienen trabajo, y hay que irse a un sitio donde puedan trabajar. Pero esto no implica darles más información de la necesaria. Los niños son niños y debemos de proteger su infancia.

2. No hay que trasmitirles nuestra incertidumbre. Es aconsejable darles la información cuando esté todo confirmado; es decir, cuando sepamos dónde vamos y en qué condiciones vamos. Un niño no está preparado para manejar la incertidumbre de dónde vamos a vivir.

3. Es bueno que uno de los dos progenitores se adelante para agilizar los trámites más importantes como buscar la vivienda... Así, cuando lleguen los niños, ya tendrá claro dónde van a vivir, a qué colegio van a ir... eso les dará confianza.

4. Intentar restablecer las rutinas habituales lo antes posible en la nueva ciudad. Conviene informar a los niños todo lo que harán en el destino: qué horarios vamos a tener, qué actividades a realizar en el lugar de destino...

5. Mantener la unidad familiar. En la medida de lo posible, hay que intentar mantener la unidad familiar. Si los niños ven la familia unida, se sentirán más seguros.

6. Los niños necesitan tiempo para adaptarse a los cambios. En términos generales, los niños se suelen adaptar bien a los cambios, pero eso no quiere decir que no los acusen. Hay que dejarles tiempo para adaptarse y observar muy bien qué es lo que dicen y lo que hacen, por si surgen dificultades, atajarlas lo antes posible.

7. Favorezcamos un clima de confianza y de diálogo donde puedan expresar su emociones. Si nos dicen que echan de menos el colegio, los amiguitos... hay que escucharles y animarles, a la par de explicarles que es normal, que incluso no pasa nada si lloran porque están un poco tristes, pero hay que darles un mensaje positivo y esperanzador: “aquí vamos a estar muy bien, vamos a hacer amigos...”

8. Resalta lo positivo. Conviene reservar un ratito al día para buscar las cosas buenas que encontremos en la nueva ciudad, la nueva casa, el nuevo colegio... de esta forma, tanto el niño como el adulto se verán obligados, por lo menos en ese momento, a focalizar en los aspectos positivos, y puede ser una inyección de ánimo para superar la nueva situación.