Monumentos para ver en Dublín con niños

Los mejores rincones para una escapada a Dublín con los niños

Dublín es una ciudad para vivir, para recorrer y para disfrutar, porque lo realmente monumental de la capital irlandesa es su carácter, su ambiente y su gente, que te reciben siempre con una sonrisa.

Sin duda, hay muchos lugares interesantes para conocer en Dublín, pero no olvides que lo mejor no son los edificios o museos que ver, sino la ciudad en sí. Disfruta tu viaje con niños a Dublín recorriendo la ciudad con calma.

Si en tu viaje a Dublín tienes intención de recorrer los principales puntos turísticos de la ciudad, te resultará rentable adquirir la Dublin Pass, una tarjeta que te ofrece entrada gratuita a 31 puntos turísticos, entre ellos: Guiness Storehouse, Castillo de Dublín, Dublinia, etc. Además, cubre el trayecto en autobús Aircoach entre el aeropuerto y la ciudad, y ofrece descuentos en tiendas y pubs. La Dublin Pass de 1 día cuesta 35 euros para adultos y 19 euros para niños de 5 a 15 años. También hay otras opciones para más días.

Monumentos en Dublín para ver con los niños

Estatuas de OConnell Street en Dublín

O´Connell Street

La avenida más famosa de Dublín es una de las principales zonas comerciales de la ciudad y un agradable lugar para pasear en familia por sus amplias aceras.

A lo largo de su recorrido se encuentran diversos monumentos como The Spire o ‘La espiral’, una escultura con forma de aguja que se alza hasta los 120 metros de altura.

En O´Connell Street se encuentra también la Oficina Central de Correos de Dublín, emblemático edificio que además de bonito fue el escenario de la proclamación de la República de Irlanda en 1916.

Entre los numerosos comercios, pubs y restaurantes de esta calle, os toparéis también con otras esculturas de célebres personalidades irlandesas como Daniel O´Connell o Sir John Gray.

Grafton Street

Una de las calles peatonales más agradables de Dublín es Grafton Street. Turistas y dublineses se mezclan aquí con los músicos callejeros, las terrazas de los cafés, los compradores de tiendas y centros comerciales… creando entre todos una atmósfera excepcional para disfrutar de la capital irlandesa.

Visita obligada es la escultura de Molly Malone, la vendedora de pescado y prostituta a la que James Yorkston dedicó su canción ‘Cockles and Mussels’ (‘Berberechos y Mejillones’), un auténtico himno para todos los irlandeses.

La estatua de Molly Malone se encuentra al final de la parte peatonal de Grafton Street, en su intersección con Nassau Street.

Monumentos en Dublín

Dublinia

En el interior de un bonito edificio neogótico se ubica Dublinia, una exposición de escenas cotidianas de la época vikinga y la Edad Media a modo de recreaciones a tamaño natural.

Muy entretenida para los niños, Dublinia es un modo ameno de transportarse al pasado y aprender sobre la historia de la capital irlandesa. Adéntrate en un barco vikingo, en la casa de un rico comerciante medieval y sube los 96 escalones de la torre medieval de la Iglesia de San Miguel.

El horario de visita es de 10:00 a 17:00 horas entre los meses de abril y septiembre. Y de 10:00 a 16:30 horas, el resto del año.

La entrada a Dublinia cuesta 7,50 euros para adultos y 6,50 euros para estudiantes. Con la Dublin Card no se paga entrada.

Temple Bar

Temple Bar es la zona de los pubs irlandeses. Pero no es solo un lugar de bares, es uno de los barrios más atractivos de Irlanda. Además del ambiente nocturno, Temple Bar también goza de atractivo durante el día gracias a diferentes mercados como el Food Market de comida o el Book Market de libros de segunda mano.

A cualquier hora, encontrarás turistas y locales paseando por las estrechas callejuelas de la zona.

Temple Bar comprende la zona entre Dame Street y el río Liffey.

Guinness Storehouse

Dublín y Guinness están asociados inevitablemente. La fábrica de cerveza Guinness no es solo una atracción turística para jóvenes y amantes de la cerveza, sino que es una cita ineludible para todos aquellos, incluidos familias con niños, que viajen a Dublín.

Construida en 1904 como fábrica de fermentación, en el año 2000 abrió de nuevo sus puertas con un nuevo cometido: mostrar a los visitantes la historia de la famosa cerveza. En las distintas áreas del edificio, con forma de enorme pinta de cerveza, se muestra el modo de elaboración, curiosidades sobre sus ingredientes, la evolución de las campañas de marketing, juegos interactivos sobre el alcohol y otras entretenidas exposiciones. La visita termina en el Gravity Bar, un pub acristalado ubicado en la azotea del Guinness Storehouse que proporciona una bonita panorámica de Dublín mientras se degusta una pinta.

El horario de apertura es de 9:30 a 17:00 horas, todos los días. Los meses de julio y agosto, el horario se amplía hasta las 19:00 horas.

La entrada con una pinta de cerveza Guinnes incluida cuesta 14,40 euros para adultos y 10,60 euros para estudiantes. Quienes porten la tarjeta Dublín Card no tienen que abonar entrada.

Castillo de Dublín

La historia rezuma por los muros del Castillo de Dublín. Actualmente se celebran en él determinadas recepciones estatales, pero a lo largo de los siglos ha servido de asentamiento de los vikingos, fortaleza militar, residencia real, sede del Tribunal de Justicia Irlandés, y de la Administración Inglesa en Irlanda. Nada menos.

En la visita turística se recorren los apartamentos reales, reconstruidos al detalle, así como el Salón del Trono, el Rellano de las Hachas de Guerra y la Torre de la Pólvora.

El Castillo de Dublín se ubica en Dame Street, en el corazón de la urbe.

El horario de visita es de 10:00 a 16:45 horas de lunes a sábados. Los domingos y festivos abre más tarde: a las 14:00 horas.

La entrada cuesta 4,50 euros para adultos y 3,50 euros para estudiantes. La entrada es gratuita con la Dublin Card.