Extractos del artículo...
¿Qué hago?, ¿Lo pongo en penitencia?, ¿Lo castigo y no lo dejo hacer lo que le gusta?, ¿Le doy una paliza de vez en cuando?, ¿Lo mando a su habitación y lo dejo llorar?, ¿Lo amenazo o lo asusto con algo para que pare y haga caso?...
Cada familia elegirá cual es el la forma de limitar a sus hijos con la que se siente más cómoda, lo importante es que estemos convencidos del limite que queremos poner, expresar claramente el “no” y sostenerlo, explicarle el por qué del límite, acordar con la pareja u otro adulto responsable normas claras y no enviar dobles mensajes.
Poner un límite y sostenerlo implica un esfuerzo, energía y armarse de mucha paciencia.
Es importante conocer nuestro nivel de tolerancia y apartarnos cuando es necesario, dejando la situación en manos de otro adulto que este más sereno.

