¡A pensar al rincón!: una lección para los niños

El rincón, también llamado 'tiempo fuera', es una de las reprimendas más usadas en los colegios. Ahora los padres hemos realizado una copia casera de este sistema y cada vez somos más los que usamos este castigo. ¿Tú también lo aplicas en casa?

Consiste en pedir al niño que vaya a algún lugar a pasar un ratito en soledad, como un rincón del aula, del dormitorio o del salón, o bien que se siente en una silla con la intención de que 'piense' si lo que ha hecho está bien o mal y por qué. A mi me pareció una idea genial y reconozco que la estoy aplicando con mis hijos antes de hablar con ellos. Una vez que ellos hayan reflexionado por su cuenta, están en mejores condiciones de reconocer su error y, hacerles entender que su comportamiento no debe volver a repetirse, es más fácil.

El rincón de pensar para los niños

El rincón de pensar

Pero, ¿realmente funciona? ¿Puede un niño pequeño arrepentirse de lo que ha hecho? Bueno, como dice el refrán, el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y, por este motivo, quizás no a la primera, ni a la segunda, pero a la larga los niños aprenden que hay ciertas actitudes y comportamientos que no están bien y que no se pueden volver a repetir.

Los educadores consideran que sí, que funciona, porque los niños asimilan el mensaje de que hay que cumplir las normas para fomentar una buena convivencia social y que hay que obedecer. No obstante, todo depende del carácter del niño y de la paciencia de los adultos.

Lo cierto es que con algunos niños testarudos, que se empeñan en llevar razón y poner todo el asunto en tela de juicio, es más difícil. Lo importante es aplicarlo con firmeza y serenidad al mismo tiempo, sin gritar y, desde luego, sin exaltarse para que el pequeño pueda analizar la situación desde una perspectiva serena, pues en ese momento, con el disgusto del castigo ya tiene bastante.

Y además, ten la precaución de no llevarle a otro lugar donde pueda tener miedo, no haya luz o pueda quedarse solo con la puerta cerrada. Así no conseguirá 'pensar', sino entrar en un estado de pánico, que seguramente le paralizará y no conseguiremos el objetivo deseado. En niños pequeños de tres o cuatro años, basta con que estén en el rincón tres o cuatro minutos, no más.

En general, la recomendación es un minuto por año de vida. Una vez pasado el tiempo, habla siempre con tu hijo con cariño y firmeza. Hazle saber que confías en que ha aprendido la lección y que seguro que hará lo posible por mejorar la próxima vez. Reforzar su autoestima y aprender de los propios errores es lo más beneficioso de pasar un ratito en el rincón.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com