Embarazadas y bebés: los más afectados por la radiación en Japón

¿Vives en un municipio que forma parte de un área de una central nuclear? Después de la alarma nuclear en Japón, es inevitable trasladar la realidad a nuestra existencia cotidiana y preguntarnos si ese riesgo puede existir también en casa. Los bebés, los niños y los adolescentes son los más afectados por la radiación porque sus células están en desarrollo y crecen rápidamente. La radiación aumenta el número de abortos y de malformaciones en los fetos de mujeres embarazadas.

Los efectos de la radiactividad en la salud son preocupantes. Cuando las células del organismo se ven afectadas por altas dosis de radiactividad se queman, pero si la dosis recibida es pequeña el daño se produce lentamente y a largo plazo. Los órganos que más sufren con la radiación son la piel, los ojos (ceguera) y el sistema sistema reproductor masculino y femenino. La médula ósea y la glándula tiroides pueden ser otros de los órganos afectados, junto con la sangre, que se ve afectada por una pérdida importante de glóbulos blancos.

Familia japonesa

Si una persona sufre una dosis de unos 500 mSv puede experimentar náuseas y mareos. Las lesiones en la médula espinal y en otros órganos internos se producen a partir de 1.000 mSv y si la dosis recibida supera los 7.000 mSv, la muerte es segura. La contaminación radiactiva también puede dejar un rosario aterrador de enfermedades y malformaciones en la población durante los siguientes 20 años. La central nuclear de Fukushima, en el noreste de Japón, ha alcanzado el nivel 6 de alerta nuclear, según la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES), que contempla como categoría máxima la 7. Los japoneses contaminados pueden sufrir alteraciones en el ADN de sus células, que darían lugar a mutaciones congénitas y malformaciones en las generaciones futuras, así como cáncer, leucemia y linfoma. Y en España, ¿qué pasa? Después de escuchar a la canciller Angela Merkel, que es doctora en Física, tomar medidas drásticas en su país como paralizar siete de las centrales nucleares más antiguas de Alemania y aplazar por tres meses la decisión de prolongar la vida de las 16 centrales nucleares alemanas, aquí se ha abierto el debate sobre si la política sobre energía nuclear está obsoleta y si ha llegado el momento de tomar las precauciones necesarias para estar prevenidos frente a un posible desastre. Actualmente, en España, hay 9 reactores nucleares que abastecen de energía al país y están situados en Burgos, Cáceres, Guadalajara, Tarragona y Valencia, a parte de la fábrica de combustible nuclear de Salamanca y el centro de almacenamiento de residuos nucleares en Córdoba. Mientras los responsables del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) se reunían sin hacer declaraciones posteriores, algunos vecinos y trabajadores de estas áreas declaraban ayer en televisión que hace 24 años, es decir, casi un cuarto de siglo, que no se realiza ninguna campaña informativa a los vecinos sobre cómo deben actuar y protegerse ante una eventual fuga radiactiva que pudiera poner en peligro su salud. Parece de sentido común informar, por el bien de todos, realizando entrenamientos anuales para que los ciudadanos puedan protegerse en caso de fuga radiactiva, construyendo bunquers e informando de su localización a los vecinos colindantes y haciendo campañas sobre la cantidad de yodo que cada individuo debe tomar, según su edad, en el caso de que haya sido expuesto a radiación, ya que al parecer el yodo es capaz de absorber parte de esa radioactividad nociva. Marisol Nuevo.