La Primera Comunión de los niños: ¿fiesta social o espiritual?

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Hace unos días me encontré a la catequista que, durante dos años, estuvo preparando a mi hija para su Primera Comunión y le pregunté cómo le iba el trabajo. Con un tremendo disgusto dibujado en su rostro, ella me dijo que cada año la celebración pierde su verdadero significado. Ya son pocas las familias que se comprometen a vivir este sacramento religioso como deberían. Montan una tremenda fiesta, el niño gana un montón de regalos, y todo lo demás se queda en un segundo plano.

El significado de la Primera comunión

Madre con niña de comunión

Hace poco he escuchado en la radio un debate acerca de este tema. Una madre ilustró la discusión comentando la charla que había tenido con su hijo. El niño quería, como sus amiguitos, hacer la Primera Comunión a toda costa, pero ella no veía claro que su deseo correspondiese a la celebración religiosa. El niño había oído de sus amigos que al hacer la Primera Comunión te regalaban un montón de cosas, que le hacían una fiesta y un sinfín de etc. Entonces la madre le preguntó: 'Y qué es lo que prefieres: ¿hacer la Primera Comunión o que te hagamos una fiesta?' y el niño le contestó: '¡la fiesta!'. Con eso, ella dijo todo. ¿Será que los niños que hacen la Primera Comunión saben qué es lo que eso representa?

Los niños aprenden lo que se les transmite. Mientras en la iglesia los catequistas se les enseña el verdadero significado de la celebración, en casa los niños son testigos directos de que la preocupación central de sus padres está orientada únicamente a la celebración social, es decir, a la fiesta, a la ropa, al banquete, y que además salga todo perfecto. Para que tengas una idea de cómo la atención de algunos padres no está orientada a la celebración religiosa, cuando mi hija hizo la Primera Comunión, hubo un niño que sí estuvo un día antes para el ensayo pero no en el día y hora de la celebración.

Todos, en la iglesia nos preguntábamos por qué no había venido el niño a su Primera Comunión. El cura, incluso, retrasó la misa algunos minutos, pero cuando la catequista llamó a la casa del niño, sus padres le dijeron que pensaban que la celebración era por la tarde. Nos hemos quedado todos indignados y perplejos, claro. Mas tarde, hemos sabido que estos padres no habían comparecido a ninguna de las reuniones a las que fueron convocados. Y eso sí, aunque el niño no llegó a hacer la Primera Comunión, pudo disfrutar de su fiesta y de sus regalos.

Y tú hijo, ¿quiere o no hacer la Primera Comunión? ¿Crees que la Primera Comunión, como tal, tiene sus días contados? ¿Qué se podría hacer para conservar o verdadero sentido de la Primera Comunión?