Felicidades a la madre trabajadora por partida doble

'Feliz día mamá, la reina de mi reino, esa eres tú mamá'. Con esta frase u otra parecida, tus hijos te despertarán el Día de la madre y te entregarán llenos de emoción el regalo que han preparado durante semanas en el colegio. Se han esforzado por elegir los colores que más te gustan, la decoración más bonita y han puesto todo su empeño en realizar el mejor de los obsequios para su mamá.

El mejor regalo para las madres

Día de la Madre y de los Trabajadores

Sólo de pensarlo, ya se me saltan las lágrimas, al tiempo que mi rostro se ilumina imaginando a mis hijos el domingo. Ese día se me olvida todo. Mi memoria selectiva sólo revive lo mejor, los momentos más felices, más tiernos y más divertidos. Con los regalos en mis manos sólo puedo pensar en lo afortunada que he sido por haber dado vida y en lo mucho que todavía me necesitan y puedo hacer por mis hijos. En esta semana, en que celebramos en España el Día de la Madre y el Día Internacional de los Trabajadores, las felicitaciones a las mamás trabajadoras vienen por partida doble. Y es que mucho se ha hablado de la trampa que vivimos las mujeres de hoy en día, que nos hace desdoblarnos en dos roles completamente antagónicos. La mayoría conoce la importancia de la calidad y de la cantidad de tiempo que se dedica a los hijos y, sin embargo, seguimos luchando por la siempre difícil tarea de compatibilizarla con la inversión de entrega que requiere realizar una verdadera carrera profesional.

Muchas madres trabajamos por decisión propia, porque forma parte de nuestra realización personal y porque es nuestro derecho. Desde pequeña, mis padres me enseñaron que depender económicamente de la pareja podía vincular a la mujer en contra de su voluntad cuando las cosas fuesen mal. Otras lo hacemos para sobrevivir, para complementar el sueldo de la pareja, o porque hemos decidido afrontar la maternidad en solitario. En cualquier caso, muchas nos encontramos en la encrucijada entre los hijos y el trabajo.

Así es como llegamos a arquetipos como el de la mujer maravilla: perfeccionista para cumplir con el rol de empleada perfecta, buena hija, esposa y madre, buena amiga de sus amigos, sin dejar por ello de ser una mujer bella y hermosa; competitiva, con sus compañeros de trabajo, y también con otras madres y esposas; y exigente tanto con ella misma como con los demás. Todo esto da como resultado una vida montada sobre un esquema de gran esfuerzo y sobrecarga. Parece obvio que una mujer que trabaja no debe intentar copiar el modelo materno de la abuela de sus hijos que no trabajaba fuera del hogar.

Sin embargo, cuando analizamos en profundidad nuestros comportamientos, vemos que intentamos hacer todo lo que ellas hacían, además de cumplir con todas nuestras nuevas funciones. La estrategia para combatirlo suele ser trabajar en equipo. Es necesario compartir obligaciones con la pareja y con los hijos, alejándose de los modelos establecidos. Antes de forzar demasiado la máquina, es importante recordar el valor de la madre como el centro de la familia, en ella empieza la vida, es el alma y el pilar más firme en la formación de los hijos.

Encargada de conservar y preservar los valores de la sociedad, los hijos recurrimos a ella para bañarnos en su apoyo, cariño y comprensión. Esperamos que nos escuche, nos entienda e incluso que adivine lo que nos pasa. Es el momento de agradecerle lo que ha hecho por amor a través del acercamiento y del interés por lo que piensa, siente, quiere o necesita de nosotros. No pierdas esta oportunidad única para hacerle sentir que la quieres. ¡¡¡Felicidades mamá!!!

Marisol Nuevo.