Cómo se evita que confundan a tu bebé en el hospital

Justo antes de dar a luz, me asaltaba el miedo de que me cambiaran a mi bebé en el hospital. Después de haberlo albergado en mi interior durante nueve meses, quería a mi bebé por ser único y, sobre todo, por ser el mío. Aunque sabía que existía un protocolo de identificación en todas las maternidades, estaba segura de que lo reconocería nada más verlo.

La custodia de los recién nacidos en los hospitales hace que, hoy en día, sea imposible confundir a los bebés, tras su nacimiento y evita cualquier equívoco o problema en su seguridad. 

La idenficación del bebé en la maternidad

Recién nacido con pulserita

Así, cuando ingresé en el hospital, me adjudicaron un codificador irrepetible, que no se puede falsificar y que consta de cinco fragmentos. Dos de los fragmentos se adhieren a la documentación clínica y al DNI del recién nacido, y los otros tres, a la pulsera de identificación de la madre, a la del bebé y a la pinza de su cordón umbilical. Justo antes del parto, me colocaron estas tres pulseras juntas en mi muñeca.

El codificador neonatal no sólo me relacionaba de forma inequívoca a mi con mi bebé en el momento del nacimiento, sino que también iba a asociar su historial clínico y su documentación civil durante la permanencia de ambos en la maternidad.

Mamá y bebé, unidos legalmente

En el paritorio, justo cuando dí a luz a mi bebé, el personal que nos atendía realizó las pautas de identificación: la pulsera del bebé que yo llevaba en mi muñeca se la colocaron a mi hijo en el tobillo en presencia de su padre y mía. Después, hicieron lo mismo con el fragmento destinado a la pinza del cordón umbilical y se la colocaron a mi hijo en el ombligo.

Y al mismo tiempo, nos tomaron las huellas dactilares a ambos, usando una tinta especial, que quedó impresa en la hoja amarilla que los padres debemos entregar después en el Registro Civil y en el Documento de Identificación Sanitario Materno-Filial, al que se adhiere uno de los fragmentos del codificador. Éste fue el primer carné de mi recién nacido, que me traje a casa y que completaba la documentación civil que en el hospital nos dan a los padres para poder inscribir al niño en el Registro.

Antes de salir del paritorio y, por último, el personal sanitario terminó de rellenar mi historia clínica con nuevos datos, los de mi bebé, es decir, su sexo, la hora de nacimiento, su filiación y la historia del parto. También abrieron una nueva historia clínica para él, que se identificó con el último fragmento del codificador neonatal. Por tanto, cuando mi bebé y yo salimos del paritorio ya estábamos totalmente identificados por el protocolo de custodia y unidos legalmente.

No obstante, la unión definitiva y la que más cuenta por su valor sentimental se produjo cuando me colocaron a mi bebé recién nacido sobre mi pecho y pude verle la carita. Ese fue el flechazo definitivo, un momento indescriptible, que nos unió para siempre. Después de sus pruebas neonatales y ya vestido, se lo entregaron a su padre, quien le llevó hasta la habitación. Una vez allí, les pedí que no le trasladaran al nido y que estuviera con nosotros todo el tiempo.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com