Las necesidades de un niño autista: Cómo entenderlas

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

Los problemas sociales, de comunicación y de aprendizaje que presentan los niños autistas no siempre son fáciles de llevar por los padres. En muchos casos, la relación que tiene los padres con los hijos autistas es tan enigmática como la que aún tiene la ciencia con el autismo.

He leído un artículo en un periódico de Costa Rica sobre eso, y de verdad creo que ni un padre podría entender la situación de una familia de niños autistas, si no han vivido circunstancias iguales.

Convivir con un niño autista

Niños autistas

Como todos los niños, Luis, de 6 años, y Bryan, de tres, fueron al nacer los hijos más deseados del mundo. Uno padece autismo severo y el otro leve, respectivamente. Sus padres, que viven en Costa Rica, quieren a sus hijos pero se sienten impotentes por no conseguir saber qué les pasa, qué es lo que piensan, si les duele algo, ya que la expresión es prácticamente ausente en la vida de estos niños.

Luis abre la mano de su madre y pone un vaso encima. Su madre sabe que quiere algo, le pregunta qué es, y la respuesta de Luis son gritos, y golpes en su propia rodilla. Luis quería agua, pero no pudo decir 'Mamá, quiero agua'. No es fácil para él, aunque los especialistas dicen que los niños autistas pueden hablar, que escuchan cinco veces más alto que nosotros, pero que tiene que ser cuando él quiera. ¿Cuándo? Hasta los 19 meses de vida, el desarrollo de Luis fue normal, pero después empezó a revelar señales de que era algo diferente: se tapaba los oídos, caminaba en punta, aleteaba, y no jugaba más con otros bebés.

Desde entonces, comenzó una intensa carrera de resistencia, para conseguir que el niño mejorara antes de los cinco años. Luis aprendió a seguir instrucciones cortas, como 'dame el vaso', a montar en bicicleta, e ir al baño solo, pero no hablaba. Los padres intentaron distintos tratamientos, y nada. Poco a poco el niño fue perdiendo destrezas, olvidando de las instrucciones, y seguía sin hablar. Sus padres no cuelgan los guantes. Sus hijos les necesitan. La madre tuvo que dejar su trabajo para dedicarse las 24 horas del día a velar por el bienestar de sus dos pequeños. Ella saca fuerzas en sus propios hijos, en un abrazo, en una mirada, en un beso...

Convivir con un niño autista requiere paciencia, y disposición para recorrer un largo camino hacia el entendimiento. Son niños imprevisibles y muy dependientes. Los padres también se preocupan con el día en que ellos no estén, qué serán de sus hijos, si ellos podrán trabajar y valerse por si mismos.