Un cura no da la comunión a una niña con síndrome de Down

La noticia, estampada en muchos periódicos esta semana me dejó perpleja con lo que cuenta. Un cura se ha negado a dar la comunión a una niña con síndrome de Down, alegando que la niña no se da cuenta de nada, según cuenta la madre de la niña.

El párroco de Teià (pueblo al norte de Barcelona), Josep Lluís Moles, comunicó a la madre que la niña, por padecer del síndrome de Down profundo, no podía hacer la catequesis porque "es un ángel de Dios al que se le borraron sus pecados en el bautizo y no ha vuelto a pecar, y que por lo tanto no necesita hacer la comunión". Él dijo que no se trataba de discriminación y ofreció a la familia la posibilidad de que la pequeña hiciera la comunión con su hermano gemelo, que ha seguido tres cursos de catequesis. Como madre y creyente que soy, me pongo en lugar de la madre de la niña, y claro, por más que argumente este cura para no dar la comunión a su hija, jamás me daría por convencida. Me acuerdo de que el año pasado otro cura se negó a dar una hostia sin gluten a un niño celiaco, que le facilitaba la familia del pequeño. Me pregunto qué tiene que ver la ciencia con la fe. ¿Esta niña está bautizada? Sí. ¿Quiere hacer la comunión? Síndrome de Down, síndrome de Asperger, Autismo, Hiperactividad, sordera, ... ¿Qué más da? Son niños y desean cumplir con este sacramento religioso a que tienen derecho. Eso me parece tan discriminatorio como el caso de los tres jóvenes sordos a los que la compañía aérea Iberia los impidió volar porque no iban acompañados de un intérprete. Iberia fue condenada a pagarles una multa simbólica de 3 euros. Y el caso de la niña con síndrome de Down, ¿En qué quedará? Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com