España exporta muestras de semen a la carta para inseminación artificial

Aunque parezca que nada de lo que ocurra en el mundo ya no nos sorprende, todavía existen hechos que nos pueden dejar con la boca abierta. Acabo de enterarme que el Instituto Valenciano de Infertilidad abrió un servicio en Internet para exportar muestras de semen de distintas características para inseminación artificial. Una mujer que quiere ser ser fecundada artificialmente puede elegir, a la carta, el semen de un hombre según las características que desee, es decir, con ojos claros u oscuros, con piel morena o blanca, con el pelo ondulado o liso, estatura alta o baja, etc. Podrá seleccionar un perfil entre los 110 donantes que componen el listado. Todos ellos catalogados según su color de piel, ojos, talla, peso, grupo y tipo sanguíneo, y etnia, e identificados por un código. De estos primeros donantes, sólo hay dos afroamericanos, y la mayoría tiene el pelo castaño y los ojos marrones, tiene entre los 19 y los 25 años de edad, y es universitario.

Inseminación artificial. España exporta muestras de semen a la carta

En España la Ley sobre Técnicas de Reproducción Asistida (2006) prohíbe seleccionar las características de los padres biológicos incluso en los tratamientos de fertilidad. Son los centros de reproducción asistida quienes, en función del aspecto de los padres, eligen al donante más adecuado. Sin embargo, en otros países como Bélgica, Brasil, Panamá y Suiza, no existe impedimento alguno. Desde que pusieron en marcha este servicio, el IVI ya hizo 250 envíos de muestras, y en tan solo 7 meses, a estos países. Cada envío de semen conservado en hielo seco, cuesta 175 euros si va destinado a algún tratamiento de fecundación in vitro, y 250 euros si se trata de una inseminación artificial , técnica que exige más esperma. Bancos internacionales de semen ya existen hace años en otros países como Estados Unidos y Dinamarca. El caso no es estar en contra o a favor de este tipo de servicio. Hay que respetar los avances científicos. Sin embargo, que se seleccione el color de un vestido que quieras vestir, o el tipo de comida que desees comer, o el coche que quieras conducir, me parece algo comprensible. Pero elegir el aspecto del futuro bebé que tendrás, el color de su piel, de su pelo, si ojos achinados o almendrados, me parece demasiada selección. A este paso, ¿qué tipo de sociedad estamos creando? ¿Qué tipo de valores estamos viviendo?