La escritura puede corregir malos comportamientos de los niños

La grafopsicología dice que el niño que escribe la 'o' con rabito quiere guardar secretos, y el que pone el punto en la 'i' tiene buena memoria. Por lo que dicen los expertos en el tema, esta ciencia, relativamente joven, que se ocupa de interpretar la escritura y los dibujos de los niños, puede ser una puerta para ayudar a los padres a corregir problemas de comportamiento y de actitud en sus hijos.

Cómo mejorar la escritura de los niños

Niño escribe

A parte de las reglas que marca en psicología el inicio de la escritura en los niños, el dibujo infantil es una herramienta que ya se usa por los psicólogos. A través de los trazos, de las posiciones de las figuras de los dibujos, se puede detectar aspectos del comportamiento y de la conducta de un niño que necesitan ser tratados. La grafopsicología está relacionada con las conexiones cerebrales, elimina los mecanismos de defensa y convierte a los niños en personas más equilibradas.

La grafopsicóloga Pilar Besumán ha diseñado lo que podríamos llamar de 'cartilla escolar' que puede conseguir mejorar la escritura y el rendimiento de los niños en las aulas, y así conseguir a que ellos sean más obedientes y mansos. Está orientada a niños de cuatro y cinco años, incluidos los zurdos, que empiezan a escribir con un rotulador para deslizar letras de un solo trazo de manera más fácil. El método se basa en una letra sin retorno, progresiva y rápida. Las letras van enlazadas, sin volver hacia atrás ni pasar dos veces por el mismo sitio y con cierta inclinación hacia la derecha, lo que en grafología representa afectividad y adaptación al medio.

Las hojas cuadriculadas limitan el espacio para escribir la letra y también la inteligencia, porque la parte de arriba de las letras representan la ilusión, y la de abajo la constancia y la perseverancia, por lo que lo ideal es subir y bajar la mano. A través de este método se puede también detectar problemas de dislexias más temprano. La cartilla está siendo utilizada en algunos colegios de España. Sin embargo, algunas editoriales la rechazan y prefieren utilizar las cartillas de toda la vida y apostar a que los niños saldrán delante de alguna forma.