Mamá, papá,... ¡Quiero hacer caca!

¡Me encantan los establecimientos que piensan en las familias con niños! Recientemente, he estado en uno muy conocido y me he sorprendido gratamente al ver cómo con voluntad y un par de ideas se puede facilitar la vida de los padres en un momento tan importante e inevitable como la visita al aseo con sus hijos.

¿Qué hacemos ahora cuando nuestro hijito nos dice: "Quiero hacer caca"? Hoy por hoy, si tu hijo tiene que ir al baño, tú esperas fuera, con el bolso en el hombro, las toallitas en la mano y la puerta entreabierta preguntando a cada rato: ¿has acabado ya, hijo? Tu hijo, muchas veces, se eterniza y las señoras de la cola te miran desesperadas. También puede ocurrir que seas tú la que necesites ir al baño y, entonces, tendrás que orinar en un tiempo récord para que tu peque (sobre todo si va en carrito) no tenga que esperar solito fuera.

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Hace poco ¡por fin! todas mis necesidades quedaron cubiertas: pudimos disfrutar mis hijos y yo de un aseo compartido: Un w.c. grande y uno chiquitito, en el que mi hijo pequeño no podía colarse por la taza y no le colgaban las piernas medio metro, no tenía que hacer las típicas acrobacias para subirse a la taza del inodoro; en una pared, dos generosos percheros para colocar la bolsa de tu bebé, tu bolso y la compra, si fuera necesario, y en otra pared un estupendo portabebés con cinturón de seguridad y un cambiador. ¡Creí soñar cuando pude cerrar la puerta tras de mí y, mis hijos, todos juntos, sin preocuparme de cuánto tardaríamos, o de que el bebé estuviera fuera! Según me han comentado, esta visión tan extraordinaria también puede verse en el servicio de caballeros, todavía más necesitados que nosotras de equipamiento en estos y otros menesteres con los niños. Me hago cargo de que no todos los establecimientos públicos tienen suficiente espacio para destinar a este practiquísimo invento, pero ya me gustaría a mí que se fuera tomando nota de que las familias somos grandes consumidoras y nos encanta, como a todos los clientes, que el servicio ofrecido, en todos los aspectos, sea acorde a nuestras necesidades. Es verdad, que en pocos años ha cambiado mucho la situación: de vernos cambiando el pañal a nuestros bebés en nuestro regazo o en su carrito, a disponer de prácticos cambiadores que no ocupan casi espacio, carros de la compra con portabebés o sillita, o espacios de recreo para los niños, mientras sus papás compran con tranquilidad, aunque creo que todavía queda camino por andar. Mientras andamos en esto, yo seguiré poniendo como ejemplo de sensibilidad para con las familias este maravilloso aseo común. Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com