Hace años que las alfombras de
juego, las de goma en forma de puzle, con las que los niños juegan en el suelo, están en el mercado. Por lo menos unos diez años, que yo sepa, porque mi hija tuvo una. Pues ahora la
Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), realizó un estudio y constató que de 10 productos analizados sólo uno se pudo considerar seguro.
Según el estudio, las alfombras de juego infantiles contienen sustancias quÃmicas peligrosas para los niños que no ven e ignoran el peligro que supone chupar, tocar o inhalar estas sustancias nocivas. Entre las sustancias que se han encontrado en las alfombras asà como en su envoltorio, se encuentran la formamida, utilizada para disminuir los malos olores del producto; los ftalatos, para hacerlo más flexible; y los disolventes, para ayudar a darles colores más atrayentes. Estas sustancias pueden irritar la
piel de los niños, las mucosas o afectar a su sistema nervioso.
Los ftalatos no fueron encontrados en los puzles, pero si en 4 de los 10 envoltorios del
juguete. La formamida se ha detectado en todos los productos menos en uno. Esta sustancia está prohibida en la nueva directiva de juguetes, sin embargo, su aplicación no será efectiva hasta 2011. La OCU considera que todos los
juguetes deberÃan estar libres de cualquier sustancia tóxica, y advierte que mientras la norma entra en vigor y se produce la retirada del producto, la solución es ventilar la alfombra sin embalaje unos dÃas antes de que el niño pueda jugar con ella.
Muchos padres consideran que la
calidad de los juguetes está relacionada con su precio. Es decir, cuánto más caro sea el producto, más seguridad debe ofrecer. La OCU señala que el precio no es una garantÃa de calidad. Los productos en los que se han detectado las sustancias nocivas son más caros que el que está libre de estas sustancias. Los resultados del estudio se publican en la revista de la Organización del mes de Octubre, y fueron informados al Instituto Nacional de Consumo. La OCU solicita más control de sustancias nocivas en los juguetes, que las cantidades permitidas de disolventes peligrosos sean más precisas, que se
retire del mercado los juguetes que contengan o emitan formamida, y que se consideren juguetes también los envoltorios.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com