Ojo a los ojitos del bebé

Vilma MedinaDirectora de GuiaInfantil.com

No hay duda de que cuando somos padre o madre, nos convertimos en mejores personas y en los grandes guardiones de nuestros pequeños. Deseamos y queremos lo mejor para nuestro bebé, y por eso le rodeamos de cuidados para que él crezca de la forma más saludable posible. 

Nos preocupamos si nuestro pequeño come y duerme bien, se crece como es debido, si reacciona a las estimulaciones, pero son pocos los que se preocupan con cuidar de los ojos, uno de los órganos más sensibles del bebé.

Los ojos del bebé y sus cuidados

Ojazos azules de un bebé

Los ojos del bebé son una parte muy importante que, por su sensibilidad, requiere un cuidado especial. En los primeros meses de vida, los bebés producen más mucosidad que los adultos, tanto en la nariz, como en los ojos. Por esta razón, es muy habitual que presenten alguna conjuntivitis, o incluso lleguen a presentar lagrimales obstruidos que se manifiestan por la constante presencia de lágrimas y legañas que no pueden fluir de una forma natural por los conductos de drenaje que existen entre el ojo y la nariz. Esta molestia puede desaparecer espontáneamente, o con algún tratamiento médico.

La higiene de los ojos del bebé es fundamental para la prevención de problemas como la blefaritis, una inflamación de los párpados del bebé. Se puede limpiar los párpados y las pestañas del bebé con toallitas estériles y así eliminar cualquier tipo de bacteria, y en el caso de que observes que se forman muchas legañas, debes lavar los ojos del bebé con suero fisiológico para librarles de residuos legañosos.

Aparte de la limpieza y de la higiene de los ojos del bebé, también es importante, en sus primeros años de vida, que echemos un vistazo y observemos cómo el bebé reacciona a los estímulos visuales. La ONCE (Organización Nacional de los Ciegos de España) informa de que cada minuto se produce un caso de ceguera infantil en el mundo. La institución insiste en que la prevención es la clave para el mantenimiento de la vista. Muchos problemas de visión pueden pasar inadvertidos.

Según los últimos datos, entre un 5 y un 10 por ciento de los niños en edad preescolar, y cerca del 25 por ciento de los niños en edad escolar, presentan problemas de visión como pueden ser la miopía, ambliopía u "ojo vago", estrabismo o "bizquera", hipermetropía, y otros. Por eso es importante que estemos atentos a cualquier cambio que presente nuestro pequeño en este sentido. Me acuerdo que me diagnosticaron miopía a los 10 años, cuando pasé de sentarme en la última fila de la clase para irme a la primera, porque no podría ver lo que la profe ponía en la pizarra. Hechos como este pueden ser señales de que algo va mal con la vista de tu pequeño.