Hace ya años que apenas recibo
felicitaciones de Navidad por correo ordinario; en su lugar, recibo correos electrónicos con
fotos de los peques de mis amigos o familiares "apañadas" con Photoshop, o incluso enlaces a
páginas web donde se puede encontrar de todo: duendes que bailan a casas montañesas bajo el cielo estrellado de invierno; parece ser que los
christmas de Navidad han perdido la personalización y el atractivo que tenÃan cuando éramos pequeños.
Creo que la falta de tiempo y las ganas para asimilar las ventajas que nos ofrecen las tecnologÃas están cambiando algunas costumbres. Desde luego, el enviar correos electrónicos es una excelente alternativa al correo tradicional: menos tiempo pegando sellos, escribiendo remites y direcciones en interminables sobres a
la familia, a los amigos, a los conocidos. Ya no hace falta gastarse dinero en paquetes de felicitaciones, para luego devanarse los sesos eligiendo la felicitación de Navidad adecuada para cada destinatario. Además, se pueden enviar el
24 de Diciembre, ¡y llegan a tiempo antes de Navidad!
Pero una cosa es facilitarnos la vida, y otra el convertir la felicitación navideña, que es un acto entrañable de acercamiento a la familia o los amigos, en casi un "spam" de tonterÃas prefabricadas en webs repletas de publicidad. Pienso que tenemos que recuperar el verdadero sentido de la felicitación de Navidad (¡incluso la electrónica!) para enseñarles a nuestros hijos lo que significa en un contexto de familia y
amistad: es un recuerdo, un abrazo en la distancia, el susurro de un "me acuerdo de ti" o un "te quiero". Hay que dedicarles tiempo, hay que ponerles algo nuestro, para que quien lo reciba sienta que el remitente es un familiar o amigo; y esto hay que inculcárselo a nuestros hijos.
Personalmente, siempre envÃo alguna por correo ordinario, bien para los
abuelos o para algún familiar lejano que no tiene acceso a internet. En este tipo de felicitaciones, no sólo están nuestros buenos deseos, también está nuestra letra y nuestro sello personal. Hagamos partÃcipes a nuestros hijos en estas felicitaciones: que pongan su nombre, frasecita,
dibujo o borrón. Seguro que a su destinatario lo leerá con cariño. Dediquemos algo más de tiempo o gastemos algo más de dinero en sobres y sellos, y vayamos con nuestros hijos a echarlas al buzón unos dÃas antes de
Navidad.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com.