Crecen los casos de bebés con espina bífida
Este sábado se celebra el Día Mundial de la espina bífida, una de las principales causas de discapacidad infantil. El bebé afectado por esta enfermedad necesita tratamiento durante toda su vida y por eso la Asociación Navarra de Espina Bífida e Hidrocefalia (ANPHEB) pide que la espina bífida sea considerada una enfermedad crónica.
Los casos aumentan, mientras la asistencia deja aún mucho que desear. Según la asociación, el gasto para las personas afectadas supone unos 5 mil euros anuales, debido a un costoso material sanitario y ortopédico. Las familias afectadas demandan a Salud que equipare esta enfermedad con el resto de afecciones crónicas como las
alergias,
asma, etc., financiando así el material que necesita el afectado en su vida diaria.

La
espina bífida es una patología que deja al descubierto la médula espinal del feto, debido a un déficit o desarrollo incompleto del cierre del canal óseo de la columna vertebral, en los
primeros 26 días de gestación. Las fibras nerviosas que forman parte de la medula espinal quedan abiertas y no desarrollan su función transmisora de una forma correcta.
Tres de cada mil bebés nacen con
espina bífida. Las secuelas se pueden manejar, pero no curarse del todo. Afecta sobretodo al sistema nervioso central del bebé, pudiendo provocar malformaciones en multitud de órganos: hidrocefalia, parálisis de las extremidades, alteraciones ortopédicas, e incluso
alteraciones de los esfínteres.
Tomar
ácido fólico es una de las medidas más eficaces para prevenir la ocurrencia de
espina bífida. La madre que haya dado a luz a un bebé con espina bífida, presenta el riesgo de casi un 4 por ciento de que vuelva a tener otro bebé con el mismo problema. En este caso, un nuevo embarazo debe ser acompañado de control y vigilancia.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com