Mi amiga, al igual que muchas de nosotras, pensaba que la lactancia materna inhibÃa la
ovulación. La falta de periodos menstruales son algo bastante general en los tres o cuatro primeros meses de dar a luz, si amamantas a tu hijo, pero también conocemos a mujeres cuyos hijos se llevan diez u once meses, con lo cual, echando nuestras cuentas, podemos deducir que la ovulación, en ocasiones, se produce de una manera inesperada, casi imposible de predecir, con lo cual no es recomendable emplear la
lactancia materna como contraceptivo.
Después del parto, hay muchas mujeres que no vuelven a menstruar hasta que no han destetado a su hijo por completo o no han reducido el número de tomas tras la incorporación de nuevos alimentos en la
dieta del bebé; pero también he conocido a bastantes mujeres que, amamantando a su hijo sólo con su leche, sin darle ningún tipo de ayuda de
biberón, han tenido la regla al poco de
dar a luz. Cada mujer es diferente, algunas tardan en menstruar meses después de haber destetado a su hijo y en otras en que la menstruación puede presentarse algo después de terminar con los loquios o pérdidas sanguinolentas del
posparto, aún lactando a su hijo.
Es un error pensar que hasta que no aparezca la primera
menstruación, no podemos quedar embarazadas porque, aunque en ocasiones se pueden producir menstruaciones anovulatorias (sin ovular), también podrÃamos quedar embarazadas si se produce
la ovulación, ya que ésta suele ocurrir unas dos semanas antes de que tengamos la regla, con lo cual habremos quedado embarazadas sin que hayamos tenido pérdidas menstruales. A mi amiga le pasó, no tenÃa ni indicios ni
molestias, y era normal que no tuviera la regla todavÃa, pero empezó a sospechar que podÃa
estar embarazada porque su pequeña empezó a rechazar el pecho.
Tenemos que considerar que la primera ovulación, después de dar la luz, puede presentarse de manera imprevista dependiendo de la mujer, de la
cantidad de tomas que realice el niño, de nuestros niveles hormonales, etc..., aspectos que se nos escapan de las manos, a no ser que tengamos la posibilidad de ver a través de
ecografÃa la actividad de nuestros ovarios, cosa que normalmente no está a nuestro alcance.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com