Por lo visto nadie está libre de sentirse estresado. El
estrés, es decir, el cansancio o la fatiga extrema, respuesta del organismo frente a alguna situación de tensión, puede afectar también a los bebés. Con el
ritmo de vida actual y los cambios en el modelo social y familiar, los bebés pueden sentir estrés incluso antes de nacer.
Parece increÃble que eso pueda ocurrir, pero cientÃficamente está comprobado que el estrés se puede producir antes del
nacimiento, ya que a través de los vasos de la placenta pueden pasar las hormonas de la respuesta de activación del estrés de la madre al hijo en formación. Otra situación de estrés podrá sentir el bebé durante el
trabajo del parto, o durante la etapa de los
cólicos del lactante.
Hace unos meses un estudio de la Universidad Complutense de Madrid concluyó que los bebés de hoy en dÃa tienen cincuenta veces más probabilidades de sufrir estrés que hace 15 años. Aparte de los cambios en los estilos de vida, los investigadores achacan el estrés también a posibles enfermedades, a la falta de cuidados y de atención, al exceso de exigencia, permisividad o
incomunicación, a una
alimentación insuficiente o inadecuada, a la falta de afecto o cariño en el
entorno familiar, asà como a los factores ambientales como el ruido, la soledad o la oscuridad.
¿Cómo saber si el bebé sufre de estrés? Por lo general, a través de los llantos o irritación excesivos, bien como de alteraciones en el
sueño y en la alimentación. En los niños más mayores, el estrés puede manifestarse por la
ansiedad, a veces con
depresión o incluso con trastornos de
comportamiento (reacciones agresivas, hostilidad, dificultad en las relaciones).
Entre los consejos para prevenir o paliar el estrés en los niños, el estudio sugiere la
lactancia materna por ser uno de los mejores inmunorreguladores. Además, se recomienda que se ofrezca al niño un ambiente familiar tranquilo, sin conflictos, y con mucho diálogo. Una rutina bien controlada y equilibrada, aplicada tanto a los horarios como a las actividades diarias, también es muy favorable para evitar el estrés. Los niños necesitan sobretodo
sentirse seguros, atendidos y queridos, dentro de la familia.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com