Para la gran mayorÃa de las personas, las fiestas de Navidad son un momento para estar alegres, una inyección de alegrÃa y optimismo. Las cocina de muchos hogares siempre están caldeadas por los preparativos de las comidas y los suculentos dulces navideños para disfrutar en compañÃa; Las tiendas repletas de gente para realizar las compras de regalos para obsequiar a los que más queremos; nuestras cámaras de fotos y vÃdeos cargados y preparados...
El ambiente, pese a las largas noches de invierno, se llena de color: las ciudades y las casas brillan por la decoración y las luces, y vemos en los ojos de nuestros hijos el brillo de la ilusión, del juego y el pequeño descanso vacacional.
Sin duda estos cuentos escenifican muchas de las calamidades que existen en nuestro mundo y nos dan mucho que pensar: hablan del abandono, de la soledad, del hambre, de la gente que no sabe compartir, pero aunque estas historias sacudan nuestras conciencias dormidas para ser mejores personas, darnos cuenta de de nuestros egoÃsmos, valorar lo que tenemos y ayudar al que no tiene nuestra suerte, ¿es necesario que nos tengan que dejar ese amargor por poder disfrutar de la Navidad y ser generosos con todos?
Queremos compartir con todos un precioso y triste cortometraje de Disney y Pixar que narra la historia de la pequeña vendedora de fósforos, inspirado en el cuento de Andersen, ¡seguro que os conmueve!