Estos dÃas, un amigo nos comentó jocosamente, fuera de la presencia de nuestros hijos: "¡Qué manera de engañar a nuestros hijos con esto de
los Reyes Magos, el
Ratón Pérez, los duendes!"... Asà que me pregunté si es bueno o no fomentar este tipo de creencias en nuestros hijos, ya que la sinceridad es fundamental en nuestra relación con ellos.
En la mayorÃa de las familias se suelen seguir las creencias populares que vamos trasmitiendo de padres a hijos y que forman parte definitoria de nuestra cultura y tradición, pero el por qué lo hacemos no siempre tiene una explicación fácil. Quizás lo hagamos por nuestros felices recuerdos de la infancia, o por no romper con una tradición de años, o simplemente ni nos lo planteamos. El caso es que los
Reyes Magos o
Papá Noel están ahà para ayudarnos a mantener y fomentar la ilusión y la fantasÃa de nuestros hijos.
Mantener vivas estas tradiciones nos ayudarán a que nuestros hijos aprendan sobre su cultura e incorporen
la imaginación y la fantasÃa en su desarrollo como personas. La imaginación reside en nuestra mente y gracias a ella existe el arte y la literatura. Por otra parte, la mayorÃa de los psiquiatras consideran muy saludable que los niños crean en los
Reyes Magos o en otras tradiciones, siempre y cuando no se lleve a la exageración o insistamos en su autenticidad cuando a nuestro hijo le ronden sospechas razonables o descubra la verdad.
Aunque podamos ser pillados "in fraganti" en la tarea de colocar los regalos bajo
el árbol, no debemos considerar que estamos engañando a nuestros hijos, sino que estamos potenciando su fantasÃa, al igual que hacemos cuando jugamos con ellos o les
contamos cuentos e historias inventadas. La fantasÃa es fundamental para el desarrollo emocional de los niños y debemos aprovechar cualquier escusa para potenciarla e implicarnos en ella con toda nuestra ilusión. Es un momento estupendo para acercarnos a su interior y no creo que se pueda defender la idea de que sea traumático creer en los
Reyes Magos por el simple hecho de que algún dÃa nuestros hijos descubran la verdad. Es más, pienso que a partir de ese momento podrán participar y hacerse cómplices con nosotros los adultos de trasmitir y mantener la ilusión viva en los más pequeños.
La llegada en camello de
los Reyes Magos o del trineo de Papá Noel debe ser un momento especial para toda la familia. ¿Acaso no nos gusta a los mayores el intercambio
de regalos o la reunión familiar? Debemos estar en estos dÃas al servicio de "sus majestades" para cumplir con las expectativas que nuestros hijos tienen puestas en ellos porque, aunque podamos enseñar a nuestros hijos las grandes necesidades que tienen otras personas en el mundo y no estemos al servicio del consumismo y materialismo excesivos, nuestros hijos no estarán preparados para renunciar al regalo deseado. Debemos satisfacer en la medida de lo posible las esperanzas que tienen puestas en obtener aquel regalo que desean con ilusión y alegrÃa.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com