Los
reflejos innatos son el seguro de supervivencia para los recién nacidos. Desde el punto de vista corporal, sin duda el reflejo de
succión es el gran protagonista, ya que le garantiza la
alimentación, pero ¿y desde el punto de vista afectivo? Para asegurarse la protección de sus padres, el bebé dispone del reflejo innato de
asir con las manos (incluso con los pies). Agarrar la mano del niño siempre es una respuesta a su necesidad por obtener seguridad y afecto.
Este dictado innato, me ha hecho reflexionar sobre el actual y estremecedor caso de Sabrina, la niña haitiana a la que rescataron tras el
terremoto y que guardaba en su puño el dedo de alguien que le habÃa dado la mano para que no se sintiera sola, antes de quedar atrapado entre los escombros. Este gesto en la vida de la pequeña, nos recuerda crudamente lo importante que es el
contacto con las manos para expresar el
amor y dar seguridad.
Todos los bebés, cuando están aprendiendo a
andar, tienen
miedo a andar solos, por caerse, y se resisten a dar un paso separándose de la silla, el carro o la pared sobre la que se apoyan. Salvo que un adulto les dé la mano. Entonces se ponen en marcha con una seguridad que roza la
temeridad: les vemos bajar (más bien arrojarse) por las escaleras o bordillos de las aceras. El sentirse asidos a una mano fuerte les da una confianza total para afrontar lo que solos son incapaces de hacer.
También se ha demostrado médicamente que las personas que atraviesan enfermedades dolorosas, se sienten fÃsicamente aliviadas cuando una persona a la que quieren (alguno de sus padres, su marido o mujer) les da la mano. A todos nos es conocida la imagen de la mujer que
durante el parto agarra la mano de su marido y la tritura mientras empuja, siendo esto de mayor ayuda que asirse a una frÃa empuñadura de hierro de la camilla de partos. Igualmente, el darse la mano es una de las mejores
muestras de amor de los enamorados.
La mano abierta es sÃmbolo de ofrecimiento,
ayuda y proximidad. Es como si la puerta a nuestro corazón estuviera localizada en la palma de la mano. Al coger la mano a nuestros hijos (o parejas) les transmitimos
seguridad y cariño. Sólo hay dos gestos tan significativos como este: el
abrazo y el beso. Tendamos la mano a nuestros hijos... y a los demás.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com