Un animal no debe ser un juguete para los niños
Hace años, cuando mi hija tenía unos 5 o 6 años, hemos tenido una pequeña tortuga en casa. Al principio, todo era novedad y mi hija estaba muy pendiente de su mascota. Le daba de comer, le cambiaba el agua, pero con el tiempo ella se cansó y apenas miraba la tortuguita, obligándonos, su padre y yo, a ocuparnos totalmente del animal.
En algún momento de la infancia de tu hijo, es muy probable que él se plante delante de ti, con una carita de pena, y te diga que
le apetece tener un perro, un gato, uh conejo, un hámster, o incluso un acuario lleno de pececitos. ¿Qué hacer? Si te sirve de consejo, lo mejor es hablar mucho con él y explicarle primero que
un animal no es un juguete. No podemos ponerlo dentro del armario y olvidarnos de él. A un animal hay que cuidarle, protegerle y estar pendiente de sus necesidades, día tras día. Un animal requiere responsabilidad y compromisos diarios. Si estás segura de que tu hijo es capaz de desempeñar y cumplir estas normas, puede que esté preparado para
tener una mascota, aunque la decisión siempre será la de sus padres.

Antes de ir a por el animal que habéis decido comprar o adoptar, es importante que todos de la familia estén informados sobre las necesidades, el tipo de
alimentación, el espacio que debe ocupar, la higiene que debe tener, las
vacunas, y sobre el
comportamiento del animal. También es aconsejable que se reparta las tareas para cada miembro de la familia, según las
capacidades y las posibilidades de cada uno. Si con el tiempo alguno deja de cumplir con sus tareas, se hablará con él para conocer sus motivos, y le animará a que vuelva a su compromiso.
Por otro lado, debemos tener en cuenta que tener un animal puede favorecer en muchos aspectos el
desarrollo afectivo de los niños. Distintos estudios revelan que la
convivencia de los niños con animales domésticos puede disminuir el
estrés, reducir el riesgo de problemas de corazón,
favorecer a la autoestima, al optimismo, a la responsabilidad… De hecho, cada día se utiliza más a los animales en terapias de recuperación de pacientes en los
hospitales, en terapias con
niños autistas, etc. Una buena relación con un animal también puede llevar el niño a desarrollar una mejor
comunicación verbal con los demás personas.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com