Los bebés salen de nuestro vientre como si hubieran salido de un combate: nariz aplastada,
ojos hinchados, mirada atravesada, orejas dobladas,
piel congestionada, cabeza apepinada, etc. Dicho de corrido es todo un cuadro imaginárselos, pero es inevitable la ternura que nos inspiran pese a estas marcas traumáticas de su
nacimiento.
El bebé
recién nacido merece una atención especial, ya que casi todas las madres tenemos en nuestra mente la
apariencia de bebé regordete, piel suave y homogénea, de aspecto angelical. Siempre recordaré cuando vi por primera vez a mi hijo recién nacido. Esperaba que su aspecto fuera un poco extraño ya que habÃa escuchado a muchas personas decir que los bebés son muy
feos cuando nacen. Pero nada de eso, algo raros sÃ, pero feos jamás, ¡en pocas semanas se ve el profundo cambio que se produce en ellos!
¿Cómo es posible que una cosita tan pequeña y perfecta la hayamos hecho nosotros?, decÃa mi marido maravillado. El recién nacido es perfecto en tanto que a la naturaleza no se le ha olvidado los cinco deditos de las manos y pies, los labios succionadores, sus genitales, sus órganos vitales... y sus
reflejos innatos de supervivencia.
El
neonatólogo que nos atendió nos dijo que los recién nacidos intelectualmente, son incomparables a ningún otro mamÃfero (y fÃsicamente, añado yo), aunque en principio nos desconcierte su fragilidad fÃsica y su aspecto magullado, en pocas semanas serán preciosos bebés, amables por naturaleza, que nos embelesarán sin remedio.
El bebé en 1 ó 2 semanas distará notablemente de su apariencia inicial. Si tenemos dudas sobre alguna caracterÃstica fÃsica de nuestro bebé podemos preguntar al que más sabe de ellos: el neonatólogo. Puede ocurrir que nos preocupemos porque no sepamos diferenciar entre un
defecto congénito o la apariencia temporal que tienen en el momento del nacimiento y algunos dÃas posteriores.
Generalmente, la apariencia inicial de los recién nacidos normales presentan además de ese rostro algo afectado, una parte blanda (la fontanela) en el cráneo para permitir el
desarrollo del cerebro, ésta quedará cerrada con hueso entre los 12 y 18 meses;
color de ojos indefinido o claro; inflamación y congestión en los
genitales tanto en los testÃculos de los niños como en los labios de las niñas; vientre abultado y pechos congestionados;
caderas apretadas y piernas arqueadas que irán corrigiéndose según el niño adopte posiciones erguidas para empezar a
caminar; frenillo de la lengua corto;
lanugo (un vello fino en la espalda y hombros) que irá desapareciendo durante el
primer mes de vida y vérnix caseoso (una capa protectora grasa que protege su piel en el
seno materno).
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com