El abandono definitivo de la
lactancia es un asunto de gran peso emocional para la madre y para el bebé. No sé a vosotras, pero a mà siempre me ha dado mucha
tristeza perder definitivamente el vÃnculo tan estrecho y cercano que establecemos con nuestro pequeño mamador, no por pensar que voy a privarle de algo importante para él, sino por un sentimiento de pérdida del
sentimiento Ãntimo y amoroso que se establece entre nosotros durante la lactancia.
Pero, realmente no es una pérdida es un
cambio (uno más de tantos en el desarrollo del niño de de nuestra maternidad) y debemos estar satisfechas con lo vivido hasta este momento. Sea cual sea el momento, el
destete definitivo debe ser una elección personal, aunque haya ciertos aspectos que nos empujen a ello, no hay una fecha tope definida cientÃficamente para terminar con la lactancia. Lo ideal es que el destete ocurra como iniciativa de la madre o del bebé, ser conscientes de los
beneficios aportados al bebé y del disfrute vivido en la experiencia enriquecedora de lactar.
Unir voluntades o ceder a las apetencias de uno de los dos integrantes es lo que el llamado destete voluntario. Generalmente el momento del destete llega a
iniciativa de la madre que tendrá que establecer progresivamente una nueva manera de
alimentar a su hijo, y otras es impuesta o forzada por el niño que va perdiendo interés y desea poner punto y final a la lactancia, aunque a su mamá no tuviera inconvenientes en continuarla.
La madre puede tener diversas razones para desear el destete definitivo: emocionales, presiones familiares, sociales, o razones médicas, pero en cualquier caso siempre es preferible un destete gradual a uno forzoso o brusco. Cuando el destete viene impuesto por fuerza mayor, antes de que madre e hijo estén preparados para el cambio, debemos informarnos y tomar las medidas oportunas para que no puedan producirse efectos adversos en las mamas (pechos duros y doloridos) o incluso
mastitis producida por la inflamación y posterior infección por la falta de drenaje de los conductos mamarios. Estos trastornos fÃsicos no ocurren cuando damos tiempo a nuestros pechos disminuyendo progresivamente la
succión de nuestro bebé y desde el punto de vista emocional también es mucho más fácil tanto para el niño como para la madre.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com