El tema de los
celos entre hermanos me despierta cierta ternura y respeto. Tener hermanos es muy gratificante, aunque a veces es muy difÃcil para el primer hijo asimilar que ahora tendrá que compartir su "corona" dentro de casa con su hermanito. Que ahora tendrá que dividir la atención y el cariño de sus padres y, en algunos casos su
habitación,
juguetes, tiempo, y casi todo. No debe ser nada fácil para el primero.
No hay nada más beneficioso que ponerse uno en el lugar del otro. Si tu
hijo está celoso del bebé que acaba de llegar, lo mejor será ponerse en su lugar. Seguramente te dará algo de pena, principalmente cuando se trata de un niño aún pequeño. El otro dÃa pude asistir en una de mis series televisivas preferidas, una situación en que los padres de una niña de 6 años llegaban a casa con el nuevo bebé de la familia. La reacción de la niña fue inmediata. Se negó a conocer al pequeño, incluso a tener que mirarlo. Se entristecÃa en un rincón de su habitación porque todas las atenciones eran para el pequeño. Eso
alteró su sueño y ella empezó a tener
miedo a la oscuridad, a querer
dormir en la cama de sus padres, a
no querer ir al colegio, y cuando su mamá tenÃa al pequeño en los brazos y regazo, la niña buscaba apoyo en su papá, de una forma casi asfixiante.
En estos momentos la madre, con tantos quehaceres, no suele darse cuenta de lo que está ocurriendo con su hijo o hija mayor. En la serie el padre se da cuenta de lo que ocurre con su niña, y habla con la madre. Resulta que deciden comprar
un regalo para que el bebé se lo dé a su hermana. Mala idea, ya que la niña abandona la muñequita que le dieron. Lo que sà resultó positivo fue
dialogar con la niña. La hicieron comprender que su actitud era equivocada, que ella tenÃa mucho que enseñar a su hermanito, y participar en su cuidado, e intentaron que la vida de la niña volviera a su curso anterior a
la llegada del hermanito.
No se trata solo de
controlar los celos del hijo mayor, lo ideal serÃa prepararle antes, desde el embarazo, para la
llegada de su hermanito, buscando no dejarle de lado y respondiendo siempre a sus necesidades. Hace falta mucha comprensión y paciencia en esta etapa. Poco a poco, el niño irá reconociendo y aceptando la nueva situación, dándose cuenta de que los cambios son buenos, y de que la "corona" no pertenece a uno solo, y sà a toda la familia.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com