Una vez que el bebé presenta cierto control de
movimientos (a partir del sexto mes o antes), comienza chupar todo lo que puede agarrar con sus manitas. La región del cuerpo por el que más interesados están, sin duda, es la
boca. Durante el
primer año de vida hasta los 18 meses aproximadamente (en la que empieza la fase anal), es inevitable que nuestro pequeño se lleve todo a la boca.
Se suele decir que es su manera de
conocer el mundo, pero también la boca, según Freud, es la zona erógena por excelencia en la etapa más temprana del ser humano. Desde el
nacimiento, la fuente de placer por excelencia del bebé, es precisamente la boca, a través de ella obtiene el
alimento, el calor y el contacto amoroso de la madre. A través de la boca se da salida al reflejo innato de succión, el placer de chupar, de poner en funcionamiento labios, lengua y paladar.
Aunque, sin duda esta necesidad de nuestro hijo tiene sus riesgos sanitarios, no debe preocuparnos. La exploración oral del bebé no sólo en natural y necesaria orgánicamente, el llevarse a la boca los objetos es parte de la exploración y la experimentación del mundo. El niño comienza a percibir las cosas según sus apetencias: tanto la textura granulada de la
arena de la playa como la superficie elástica de una
pelota. Además, el niño, en esta fase oral, ejercita sus mandÃbulas, emplea su lengua y pone las bases para una buena preparación a la hora de
hablar o
masticar.
¿Qué medidas podemos tomar para evitar peligros? En una ocasión, la pediatra de mis hijos, me comentó que a partir de los
seis meses es necesario que el niño entre en contacto con gérmenes y que no deberÃamos esterilizar sus
biberones u otros objetos cotidianos. El organismo de los niños ha de aprender a defenderse de gérmenes o virus, asà que tampoco debemos dramatizar si nuestro niño decide lamer el suelo de la cocina o come algo de arena de sus cacharritos. Con una limpieza cotidiana del hogar y los juguetes basta, no hay que extremar la
higiene como si se tratara de un quirófano.
Eso sÃ, cuando nuestro hijo se aficione a llevarse todo a la boca, éste necesitará de nuestra constante supervisión para
evitar ahogos con juguetes pequeños,
accidentes con productos tóxicos u objetos sucios. Debemos atender a nuevos aspectos del
desarrollo del bebé, pero no debemos reprimir esta afición, regañándoles, porque es una necesidad natural muy valiosa para nuestros pequeños.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com