Ser mamá a los 20, 30 y 40 años

Estoy próxima a cumplir años y, hablando con mi familia de que ya voy siendo mayor (en concreto para tener más hijos), una de mis cuñadas (mayor que yo) me dijo que no. Me reveló que ella tenía ya cincuenta años. "¡Jope! Cómo estáis de potentes las cincuentonas" comenté jocosamente entre risas. Es verdad que hace años una mujer de cuarenta o incluso de treinta estaban "más consumidas", "más abandonadas". Las mujeres que tienen hoy día estas edades están realmente guapas, activas y en plenitud.

El embarazo según la edada de la madre

ser mamá a los 20, 30 y 40

Hace décadas sería impensable o indeseable que alguien de cuarenta se planteara tener un hijo, la salud física y diferencia generacional con su hijo sería mucha, y, sin embargo, ahora es frecuente ver a madres bien metidas en años con hijos todavía pequeños. Pero lo que no hay que negar es que no es lo mismo esperar un hijo a los veinte que a los treinta o cuarenta. Si emocionalmente y psicológicamente, una mujer más madura puede estar mejor preparada para ser madre, desde el punto de vista físico, siempre jugará en desventaja con una veinteañera.

Yo he tenido mi primer embarazo todavía en la veintena y mi último hijo, bien metida en la treintena y, comparativamente, os puedo decir que este último fue mucho más agotador y me supuso mucho más desgaste y muchos más chequeos que cuando era más joven. Por otro lado, por norma general, es frecuente que los padres mayores tengan una actitud mucho menos activa que los jóvenes, unos padres mayores se acomodan más a sus hábitos y costumbres y, de manera natural, estarán menos dispuestos a renunciar a sus comodidades para jugar con sus hijos al fútbol, a saltar a la comba o hacer esfuerzos físicos intensos. ¡Los niños son agotadores! Y disponer de energía es más que fundamental. A muchos padres mayores les beneficia tener un hijo porque les obliga a una vida más activa, pero otros, sin embargo, tienden a que su hijo, por imitación, pase a tener una vida quizás demasiado sedentaria, tranquila o aburrida para su edad.

Tener un hijo requiere una "mente sana en un cuerpo sano", por tanto, puede ser injusto esperar en demasía a dar el paso a la paternidad y que nuestro hijo se vea privado de las plenas facultades de sus padres. Si deseamos posponer nuestra maternidad, debemos cuidarnos físicamente para sentirnos llenas de energía y vitalidad, y poder estar a la altura de las exigencias físicas de nuestros retoños.

Patro Gabaldón