Parece ser que la hiperactividad ha vuelto a estar de moda. Después de que Michael Phelps, ganador de ocho medallas de oro en
natación, considerado el mejor atleta de las Olimpiadas de Pekín, declarara que ha sido un niño hiperactivo, parece ser que muchas familias que conviven con este síndrome pasaron a ver alguna esperanza al final del túnel. Sin embargo, cuando Phelps afirmó haber tomado ritalín, un medicamento psicoestimulante prescrito para el
tratamiento de niños con TDAH, otros focos, los de la estupefacción, fueron direccionados a su trayectoria.
Los expertos insisten en que la hiperactividad no es una enfermedad. Su diagnóstico se basa apenas en la observación del
comportamiento del niño, de conductas como la falta de atención, la distracción, impulsividad, desobediencia y problemas de adaptación social, que son consideradas anormales e inapropiadas. Si el TDAH no es una enfermedad, me pregunto por qué se prescriben fármacos a esos niños. Acredito que en algunos casos, muy atenuados, un 10% según los estudios, sea conveniente darles medicación, pero creo que muchas familias no pensarán dos veces, en dar la medicina a su hijo hiperactivo con tal de verlo más controlado y comportado. Los efectos del retalín, según algunos casos que he podido conocer, a través de psicólogos, no siempre es el esperado. Está causando problemas muy serios y hasta muertes. Muchos especialistas prefieren utilizar terapias alternativas y otros
tratamientos a los niños hiperactivos. Ellos dicen que estos niños necesitan que alguien los contenga, los acoja, y los ayude a pensar en si mismos, y que se sientan comprendidos, queridos, observados y
valorados en sus capacidades, y que reciban ayuda para canalizar su enorme energía. De lo contrario, se rebelarán al sentirse rechazados e incomprendidos. Las experiencias de personas que ministraron el retalín a su hijo dicen que este producto le facilita la capacidad de enfoque de sus tareas, en especial en las del colegio. Su efecto que antes duraba unas cuatro horas, ahora llega, en una nueva versión, a durar el doble.
Todos los que conviven con un
niño hiperactivo saben perfectamente que afrontar este problema es muy difícil, genera un gran dolor de cabeza y que requiere una paciencia enorme, y tal vez sea por eso que muchas familias acaban por tomar decisiones apresuradas y prematuras de medicar a estos niños. Si la solución es de carácter ambiental, ¿por qué no moverse en este campo para solucionar y controlar el tema?
En su libro
Los inventores de enfermedades, el alemán Jörg Bloch afirma que nunca antes se había mantenido el mito del niño hiperactivo con tanta pasión como ahora, y que muchas empresas farmacéuticas y algunos neurólogos han trabajado durante décadas para presentarnos a los niños inquietos y con dificultad de concentración como
niños enfermos que necesitan ser medicados.
Albert Einstein, Kurt Cobain, Leonardo da Vinci, Thomas Edison, y muchos otros genios tuvieron TDAH. ¿La inteligencia tendrá alguna relación con la hiperactividad?
Y tu, ¿qué piensas de todo eso? Yo prefiero quedarme por aquí con este tema.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com